3 Sep 2012
ducles

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(Columna Apuntes desde el Sur, en El Economista)

Un sector que desde el comienzo de la crisis ha mostrado un comportamiento exportador claro ha sido el agroalimentario. Disponemos de conocimientos, tecnología y sensibilidad para ser líderes.

La economía española se encuentra nuevamente asediada por la desconfianza. En el momento en el que redacto estas líneas, el ministro de economía, como San Pedro, ha negado el rescate en repetidas ocasiones y desde el Gobierno comienza a filtrarse un cierto aire de desesperanza. El dato de PIB adelantado del segundo trimestre nos muestra un país que se hunde un poco más en la recesión y que busca desesperadamente una salida.

A falta de una devaluación competitiva, y con una austeridad fiscal impuesta a sangre y fuego, la única opción que le queda a España es la devaluación interna. Y eso es lo que estamos haciendo. Esta vía de salida de la crisis, tarde o temprano dará sus frutos, aunque si no se acompaña de medidas favorecedoras del crecimiento, los tiempos y los sacrificios sociales serán mayores. En esta tesitura, la palanca de la demanda externa es la única que le queda a la economía española, y las empresas se han aplicado a ello. De ahí la mejora sostenida de nuestro déficit comercial y el histórico superávit con nuestros socios europeos.

 

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30 Aug 2012
ducles

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La Fundación Cajamar acaba de publicar el número 3 de la revista especializada Cuadernos de Estudios Agroalimentarios, dedicada en esta ocasión a las estructuras de invernaderos (se puede descargar aquí). En las páginas del número se pueden encontrar análisis referentes a la influencia de la estructura en el microclima del invernadero, informes sobre diversos tipos de cubierta plástica y técnicas de manejo del invernadero en el arco Mediterráneo. Asimismo, se dedica un espacio importante a la perspectiva medioambiental, con un análisis pormenorizado de las posibilidades de reciclado o reutilización de los residuos y subproductos o la aplicación a la agricultura invernada de la metodología del Ciclo de Vida del Producto.

CEA3portada

La importancia del uso de cubiertas plásticas que se toma hoy casi como un hecho natural fue una de las grandes innovaciones que permitieron el éxito de la agricultura protegida en el litoral almeriense. Una vez que los sondeos del viejo INC alumbraron las aguas acumuladas en el acuífero, el trinomio enarenado-plástico-trabajo hizo el resto. Las más de 25.000 hectáreas invernadas de Almería son un complejo ecosistema en el que las innovaciones tecnológicas se suceden con rapidez: enarenado, invernadero parral, riego localizado, semillas híbridas,  nuevas estructuras de invernadero (particularmente el denominado “raspa y amagao”), polinización por abejorros, robotización de la estructura y del riego, control biológico, etc. Las claves de la rápida transmisión de la tecnología en un ámbito en el que aún predomina la pequeña explotación de origen familiar están, a nuestro juicio, relacionadas con, por un lado, el gran número de técnicos de campo que desde el principio ha habido en la provincia y, por otro lado, la constante necesidad de aumentar los rendimientos ante la tendencia de los precios a la baja (en términos reales, véase gráfico).

 rendimientos

Evolución de precios, rendimientos físicos e ingresos por unidad de superficie en los invernaderos de Almería. Índice 1975=100

Fuente: Fundación Cajamar.

La tendencia secular de los precios reales a la baja y el paralelo aumento de los costes de producción, entre los que la mano de obra es el principal componente, hace que el ingreso medio por unidad de producto a largo plazo tienda a cero. La única salida de esta especie de tijera entre precios y costes es el aumento de los rendimientos, de forma que los ingresos por unidad de superficie se mantengan o aumenten. Inicialmente, la obtención de cultivos más tempranos permitía, además, mejorar las cotizaciones, pero una vez cubierto el período anual esta vía ya no deviene en nuevas mejoras. La búsqueda de mejores rendimientos, pues, impulsa la investigación en nuevas estructuras, complementadas cada vez más con manejos y técnicas específicas para cada tipo de invernadero y especie cultivada.

El lector paciente que haya llegado hasta este punto se preguntará hasta cuándo se puede seguir en esta carrera de mejora continua de rendimientos. Obviamente estamos tratando de procesos biológicos, sometidos a las leyes de la naturaleza, por lo que existe un límite a estas mejoras o, por lo menos, un punto a partir del cual los costes de la implantación de una nueva tecnología no compensen los ingresos obtenidos. ¿Es la tijera entre precios y costes un proceso irreversible? La creciente globalización de los mercados agrarios podría hacer pensar que sí, pero no olvidemos que, al final, una de las principales materias con las que trabaja el sistema agroalimentario de un país desarrollado es la confianza (como las finanzas), y ésta puede seguir determinando la preferencia de unos productos sobre otros. Pero eso es tema para otra entrada…

23 Aug 2012
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El mundo ha cambiado en muy poco tiempo y, de la misma forma que las innovaciones tecnológicas se acumulan y aceleran, los cambios en el mercado agroalimentario también lo hacen. En la presentación que adjunto, preparada para una conferencia a un grupo heterogéneo de personas en un pueblo almeriense de fuerte tradición naranjera. Decía la persona que actuó de maestro de ceremonias que "antes con una cuerda de naranjos se le podían dar estudios a los hijos, pero que ahora eso no puede hacerse con menos de 50 hectáreas". Este tipo de comentario me los he encontrado a lo largo y ancho de España, siempre referido a diversas producciones. Hoy, en la situación actual del mercado, el tamaño importa. Y mucho: como fuente de economías de escala. como origen de una cierta capacidad de negociación, como fórmula para compensar el retroceso de los precios medios percibidos por los productos.

En la presentación no se trataba de buscar soluciones, mi pretensión era contarles por qué las cosas son como son y darles argumentos para realizar un buen diagnóstico y buscar soluciones. Sobre ellas hablamos en el turno de debate y, como siempre, la cooperativización salió a escena. En este caso, contaban con una experiencia fracasada, que había dejado tan mal recuerdo que ya daban por descartada la cooperativa como solución. Pero ese es un tema del que hablaremos en otra ocasión.

 

21 Aug 2012
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Ahora que parece que el origen del Universo podría ser más que una mega-explosión, una macrocongelación, tal vez deberíamos comenzar a mirar al euro como a una estrella en vías de implosión.

Como las estrellas, durante su origen y primeros años de vida, se alimentó del combustible con el que contaban las partes más luminosas: una liquidez sin reservas que inflaba en diversos países de la Unión burbujas de deuda, unas basadas en los activos financieros, otras en los sistemas bancarios y otros en el mercado inmobiliario. Mientras estas burbujas crecían, el euro tenía materia y energía para quemar y seguir dándonos luz. Sin embargo, cuando las hipertrofias generadas por las burbujas fueron notorias hasta para los optimistas más irredentos, los mecanismos de combustión se pararon. La estrella euro comenzó a morir.


10 Aug 2012
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En la Fundación Cajamar acabamos de publicar nuestro último número de nuestro trimestral Coyuntura Agroalimentaria. En esta ocasión, las cuestiones que más me han llamado la atención son, por un lado, la prolongación de la situación de crisis, ante la cual parece que los países europeos siguen actuando con una parsimonia que, lejos de transmitir seguridad comienza a parecer incapacidad; y en segundo lugar, la vuelta a los esquemas de mercado de hace dos trimestres.

En un entorno tan desfavorable, la economía española sigue capeando su propio temporal, en medio de una tormenta perfecta con la economía real y la financiera prácticamente colapsadas. Ante la imposibilidad de contar con la política monetaria y sin prestamista de última instancia, las únicas salidas posibles son la devaluación interna (a través de la reducción de los costes, principalmente de los salariales) y la opción de las exportaciones. Pero el mundo también se está parando… Y la subida del IVA está llegando…

Mientras Gobiernos y países se pasean por el borde de una navaja, el sector agroalimentario se encuentra que vuelve a ser presionado. Cuando las cotizaciones de los productos primarios parecía que se recuperaban un poco y los costes comenzaban a contenerse, la realidad ha querido que en este último trimestre la situación cambie y se vuelva a la tendencia anterior. Esto es: crecimiento de los costes y contención de los precios percibidos. A esta situación se le ha venido a sumar el impacto de la climatología adversa del invierno y primavera y el comienzo de un nuevo tiempo de sequía. Incluso las exportaciones han mostrado un cierto cansancio (fruto del empeoramiento general en la Eurozona).

Ante la cascada de datos a veces uno piensa que la disyuntiva es cortarse las venas o dejárselas largas. Sin embargo, y a pesar de todo, siempre hay motivos para la esperanza. Aunque el sacrificio en términos sociales es innegable, la economía española en su conjunto ha mejorado de forma sustancial su productividad y, por tanto, su competitividad. La mejor forma de verlo es comprobar la evolución de nuestro saldo comercial con la Zona Euro: a pesar de todas las cosas negativas que suceden, hemos sido capaces de dar la vuelta a la tortilla en nuestro mismo entorno monetario (ver Gráfico). Es cuestión de tiempo, pero saldremos de ésta… Y con toda probabilidad, nuestro sector agroalimentario será una pieza importante de la solución.

saldo 

Descargar Coyuntura Agroalimentaria 6

7 Aug 2012
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El futuro es lo que los visionarios sueñan y los demás sólo convertimos en pasado. El mundo avanza gracias a un pequeño grupo de personas geniales que se arriesgan a soñar con alternativas no convencionales y que las intentan llevar a cabo antes de que los demás siquiera hayan comenzado a sospechar que la imposibilidad no es absoluta. Hace unos días leía la biografía de Steve Jobs, el revolucionario (nunca mejor dicho) líder de Apple. Y me vino a la cabeza una posible comparación histórica. Este hombre tenía el mismo temperamento que Alejandro Magno. El macedonio pensó que era posible vencer al todopoderoso rey de Persia, y no sólo lo pensaba, sino que convenció a un grupo de hombres para llevar a cabo dicha aventura. Y lo hizo. Posiblemente estaba algo loco ya que tenía un ego tan grande que quiso inventarse como hijo de un Dios: Amón.

Jobs tampoco era normal, antes de imaginar el Macintosh ya estaba fabulando con las posibilidades de las pantallas táctiles, y fue capaz de liderar a un grupo de seres brillantes en pos de una verdadera revolución de la informática. Y no se creía el hijo de un Dios, pero sí que estaba llamado a cambiar el mundo. Tanto Alejandro como Steve lograron sus objetivos, a pesar de ser hombres extraños, hombres que en ocasiones parecían cruzar la fina línea entre la cordura y la locura.

¿Y qué tiene esto que ver con la agricultura? Paciencia, enseguida uno los puntos. A principios de esta semana tuve la oportunidad de que los amigos de Mercadona me explicaran su modelo y la manera en que estaban intentando extenderlo a sus interproveedores. Ellos creen (y uso el verbo creer con total intencionalidad, porque lo que me encontré era una creencia tan poderosa como una religión) que el verdadero jefe es el consumidor, y dedican mucho tiempo y esfuerzo a identificar e interpretar los deseos de ese jefe. Luego hablan con sus interproveedores y juntos piensan la manera de satisfacerlos (al menos ese es el dogma).

Ahora quieren llegar un paso más lejos y pretenden que los proveedores de los interproveedores también miren al jefe. Creo que le llaman el proyecto Girasoles. Es decir, en el caso de los productos agrarios, que los agricultores también terminen alineándose para mirar al sol-consumidor con el conjunto de los girasoles de la cadena. A priori y según les escuchaba imaginé que estaban locos, que no entendían la idiosincrasia de los agentes y, mucho menos, la de los agricultores hortofrutícolas, acostumbrados a jugar con los precios diarios, a maximizar su beneficio en golpes de 24 horas. O, al menos, de intentarlo. Pero al poco comencé a pensar que a lo mejor no era tan disparatado, sobre todo a partir de que conocí a su principal suministrador de frutas y hortalizas. Esta empresa no sólo tiene producción propia, sino que llega a acuerdos de campaña con agricultores, con los que programa su producción y a los que adoctrina en la religión de Mercadona del dios-jefe-consumidor.

Es posible que no estén tan locos; a lo mejor eso de que toda la cadena mire al consumidor no es un imposible, y que es factible que los agricultores lleguen a sacrificar su soberanía a la hora de definir las producciones a cambio de información sobre los cambios en los gustos de los consumidores y una estabilidad temporal de precios.

A lo mejor, el atreverse a ponerlo en marcha es una manera de romper las inercias históricas del sector. No es sólo el grupo valenciano quien lo intenta, otros agentes menos relevantes del mercado nacional también están comenzando a buscar fórmulas parecidas. Esto está redibujando el mercado de productos primarios en España, dando lugar a un nuevo elemento que es productor y comercializador y que, de momento, impone sus criterios productivos a agricultores con los que firma contratos de suministro por campañas completas (nótese que estas empresas no son cooperativas agrarias en la mayoría de las veces, si no sociedades mercantiles).

A lo mejor es una opción apetecible para muchos en estos tiempos en los que la incertidumbre campa por doquier en el ámbito económico. A lo mejor el hombre que lleva las riendas de Mercadona es un nuevo Jobs dispuesto a inventar el futuro. O, a lo peor, tan sólo es un loco más.

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David Uclés Aguilera

Economista funambulista entre ser y querer ser
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