6 Oct 2014
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Fruticultura siglo XXIEspaña, a pesar del incremento de la competencia, a pesar de los cambios en la estructura productiva, y a pesar de las dificultades relacionadas con las asimetrías de la cadena de distribución, sigue siendo una potencia en fruticultura. Y no se trata solo de los cítricos. En la mayor parte de los productos analizados en el reciente La fruticultura del siglo XXI en España coordinado por J.J. Hueso y J. Cuevas, nuestro país ocupa una posición relevante en el ámbito europeo y hasta mundial, normalmente como exportador.

El libro hace un repaso de casi todos los cultivos que se llevan a cabo en España, haciendo una aproximación a la situación del mismo en el entorno europeo y mundial, analizando la evolución reciente del mismo, enumerando las principales variedades e injertos, y analizando su rentabilidad económica.

Una de las principales conclusiones que llama la atención es que el cultivo de los frutales tiene futuro en España, pues la mayor parte de ellos se encuentran con coyunturas de consumo favorables, aunque también destaca que no todos los tipos de explotaciones serán rentables. Excepción hecha de las explotaciones de carácter ecológico que consigan integrarse en cadenas de distribución de alto valor, son las explotaciones modernas de regadío las que tienen mayores posibilidades de acceder a los mercados y alcanzar la rentabilidad. De hecho, en muchos de los cultivares, las tendencias son claras hacia este tipo de explotaciones, con marcos de plantación más densos y alta mecanización de las labores. 

Claro que el que esto escribe es un economista y tiende a fijarse en aquello a lo que su formación y experiencia han acostumbrado su mirada. Seguramente un o una ingeniero agrónomo, biólogo o agricultor fijará su atención en otros aspectos de este completo compendio, creo que único en España de su naturaleza.

El libro fue presentado en la pasada Vegetal World de Valencia, y ya se encuentra para su descarga y consulta en la web de Publicaciones Cajamar

13 Sep 2014
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CEA6Cajamar ha editado hace pocos dias un nuevo número de sus Cuadernos de Estudios Agroalimentarios, en esta ocasión dedicado a la innovación. Casualmente, hace poco leía una entrada en Marketing4food que sólo el 24 % de as innovaciones supera el primer año en el lineal. Eso significa que el porcentaje de éxtico comercial es muy bajo, y que el triunfo requiere paciencia y muchas pruebas.

Con un nivel de compertencia tan elevado como el actual, los agentes del mercado agroalimentario deben estar preparados para mantener un esfuerzo inversor continuado en la investigacion y el desarrollo de nuevos productos, así como en las innovaciones de proceso que permitan una mejora de los rendimientos y, en suma, de los costes.

Volviendo al cuaderno de Cajamar. Está coordinado en esta ocasión por los profesores José Ángel Aznar y por Javier Calatrava. El número arranca con un excelente artículo sobre el tratamiento que el pensamiento economico le ha dado al fenómeno de la innovación. Posteriormente, se tratan aspectos relacionados con el proceso de innovación en las empreas y los factres que contribuyen al éxito de dicho proceso.

Finalmente se tratan cuestiones sectoriales y territoriales, que cubren el olivo, el vino, y las agriculturas valenciana, murciana y almeriense, tres de las más dinámicas del panorama nacional.

Una lectura muy interesante para comenzar a saber sobre estas cuestiones. El enlace al número AQUÍ...

2 Sep 2014
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Se ha comentado en numerosas ocasiones la importancia que la industria de los alimentos ha tenido para mitigar en España los negativos efectos de la crisis. Se ha hecho mucho hincapié en su contribución a la excelente marcha del sector exterior y en el sostenimiento del empleo.

Lo que no se suele remarcar, o no me suena que se haya hecho, es la gran estabilidad la industria de los alimentos. Circunstancia que puede verse en el siguiente gráfico. La del índice de producción industrial de los alimentos es claramente la menos nerviosa de las series que se representan, y es la que menos altibajos sufre a lo largo del tiempo. Si la comparamos con la línea verde, que es la industria en su conjunto, podemos ver que el cuento se asemeja a la fábula de la liebre y la tortuga. Inicialmente, la liebre, el conjunto de la industria nacional, crecía mucho más rápido que la industria de los alimentos. A principios del presente siglo se alcanzaba la mayor diferencia. Luego se ajustó un poco, pero hacia el final del ciclo expansivo asociado al sector inmobiliario, la industria volvió a tomar distancia.

La llegada de la crisis fue decisiva. La industria española literalmente colapsó. En poco más de un año el índice de actividad perdió una década. La rama de los alimentos, lógicamente, también se vio afectada (no olvidemos que la demanda nacional se vino abajo y eso significó menos ventas para todos), pero su retroceso fue insignificante en relación con el sufrido por el conjunto del sector. Durante la segunda recesión ambas series vuelven a caer, pero otra vez con intensidades diferentes. El resultado es que a la altura de mediados de 2014, la tortuga (la industria alimentaria) está en niveles máximos en lo que se refiere a su nivel de actividad, mientras que el conjunto de la industria está a niveles de 1994.

Evolución del Índice de Producción Industrial

IPI

Fuente: INE.


Obviamente, el cuento no ha terminado. Se seguirá escribiendo y es posible que la liebre vuelva por sus fueros, sobre todo, si se consolida la recuperación en la Eurozona y en la propia España. Ojalá se produjera, significaría que la economía española habría encontrado un nuevo motor. Ahora bien, lo que parece claro es que apostar por la industria de los alimentos es una estrategia que a largo plazo produce evidentes beneficios.

22 Aug 2014
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(Cualquier parecido con la realidad pasada, presente o futura es pura coincidencia)

Año 2014. Rusia ha cerrado su mercado a los productos alimenticios de la UE como represalia por las sanciones que los Estados de la Unión le han impuesto por su intervención en Ucrania. Mientras, en el resto del mundo se frotan las manos pensando en llenar el enorme vacío, y los rusos comienzan a quejarse por el desabastecimiento en sus lineales. Los europeos vuelven a hacer lo que mejor saben: ir cada uno a lo suyo.

(Desde la caída del Imperio Romano nadie ha sido capaz de unir bajo un mismo gobierno a tantos pueblos. Dicen que esa es en parte una de las explicaciones del avance bélico de los europeos y es la razón última de su conquista del mundo desde el siglo XV).

Desde Bruselas intentan ordenar el discurso, ponen en marcha protocolos de ayuda a las producciones afectadas, pero eso significa que otros productores no afectados terminen cobrando menos ayudas de la PAC. “¿Qué hay de lo mío?” Los Gobiernos dicen una cosa en Bruselas pero, por detrás, comienzan a presionar a otros gobiernos, a negociar enjuagues con Putin y a desviar la atención. Todo sea por sus tomates. Y sus vacas.

Un poder emergente en Iraq, tan disparatado como el de los talibanes, ha venido a coincidir en el tiempo con este problema. La mejor cortina de humo. Los cañones se apuntan hacia allí y la presión mediática disminuye en Ucrania. Los rusos encantados, los europeos encantados y los ucranianos jodidos. La guerra ahora es cosa de drones, no hace falta derramar sangre patria en desiertos lejanos. Asepsia garantizada, como en las cadenas de suministro de alimentos. Pero esa lección ya la conocen los fanáticos. El punto débil de la civilización occidental es el miedo. Comienza la escalada terrorista en todo el mundo, hasta que sucede un nuevo 11S: la gota que colma el vaso. Los muertos ahora están en la calle de al lado, en la ciudad de al lado, en el país de al lado. La venganza es lo que impulsa a los soldados que, ahora sí, se dirigen al desierto lejano. Todo sea por sus vacas,  y su seguridad. Y sus tomates.

Mientras, en la Europa cercana, dos antiguas repúblicas soviéticas se enfrentan por algo tan viejo como la energía. El granero ucraniano, poco a poco, se seca, como se secan los oleoductos que atraviesan el país. Y en el Norte hace mucho frío. “¿Por qué no podemos poner la calefacción?” Los muertos son menos muertos cuando uno tiene los pies congelados. Y entonces alguien comienza a negociar una alternativa de suministro con los rusos. En el fondo todo el mundo sabe quién ganará ese enfrentamiento. Todo sea por el bien de los ciudadanos. Y sus tomates y vacas.

El mundo se termina enfrentando a lo que llamará una guerra de civilizaciones, la última cruzada, y mientras un agricultor de alguna pequeña explotación hortícola del Mediterráneo comenzará a creer que sus tomates están manchados de sangre. Porque, hacia el final de todo, cuando cesen las bolsas negras, cuando se hayan alzado los héroes de la paz con su foto de firma en la ONU, es posible que algún medio de comunicación canonice que todo empezó por proteger los tomates y las vacas europeas. Siempre hace falta un culpable de cara a la Historia con mayúsculas.

Y el mundo seguirá igual…

13 Aug 2014
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Esta semana hemos conocido que la crisis de Ucrania, en la que se mezclan nacionalismo, energía, salidas estratégicas al mar e intereses enfrentados de las grandes potencias, va a tener un efecto colateral sobre las exportaciones europeas (y, por ende, españolas) de alimentos.

El MAGRAMA hizo una rápida valoración de lo que iba a suponer el cierre de este importante mercado para los agricultores españoles en 337 millones de euros. Y la Comisión rápidamente ha anunciado que habrá compensaciones para las producciones afectadas, que son muchas y que precisamente son de las más importantes para nuestro país.

Lo cierto es que Rusia ya ha utilizado las restricciones a la agricultura europea en otras ocasiones, como cuando restringieron las importaciones de frutas y hortalizas de toda la Unión ante el escándalo de la bacteria e-coli en Alemania. Obviamente, los rusos saben dónde pegar: energía y agricultura son dos puntos sensibles en la Unión. El primero por nuestra debilidad y el segundo por nuestra capacidad y la dependencia subsiguiente de las exportaciones para colocar nuestras producciones.

En lo que respecta a España, nuestros flujos comerciales hacia el gigante del Este no son especialmente importantes en el conjunto del sector (1,2 % del total exportado en 2013), aunque en los últimos años han ido creciendo en presencia, al tiempo que Rusia y otras economías emergentes se convertían en una interesante (y necesaria) opción para expandir la actividad de nuestro pujante sector agroalimentario.

En los próximos gráficos vamos a intentar visualizar dichos flujos, centrándonos en los productos agrarios y alimentarios (los primeros 24 capítulos del Taric). En 2013 enviamos a Rusia bienes de dicha naturaleza por un importe de 584,6 millones de euros. Obviamente, no todos los apartados tuvieron la misma importancia, ya que las frutas acapararon el 27,0 % del total, seguidas de las carnes (19,8 %), las conservas de verduras y zumos (15,2 %) y las hortalizas y legumbres frescas (12,3 %). En conjunto, estos subsectores supusieron 3/4 partes del total y también suponen la mayor parte de los productos prohibidos, lo que sin duda supondrá un fuerte impacto en la balanza comercial bilateral.

Aportación de los diferentes capítulos a las exportaciones de Agricultura y Alimentos de España e Rusia en 2013 (en %).

 G1Rusia

Fuente: DATACOMEX


Aunque, como ya se ha mencionado, el peso de Rusia en nuestro comercio exterior apenas llega al 1,2 %, lo cierto es que en el capítulo de los productos de la agricultura y los alimentos, dicho peso es más elevado, y no solo lo fue en 2013 (1,6 %), sino a lo largo de por lo menos la última década:

G2Rusia

Fuente: DATACOMEX


Obviamente, esto implica que el peso de la agricultura y la alimentación en las exportaciones al mercado ruso es mayor que el que tiene sobre el conjunto de las ventas al extranjero. Es más, dicho capítulo supone entre un 20 y un 30 % de las ventas a la potencia euroasiática según los años.

G3Rusia

Fuente: DATACOMEX


Por otro lado, estas exportaciones han mantenido una tendencia creciente hasta un máximo alcanzado en 2012, seguido de un descenso importante del 26,3 % en 2013 (en los primeros 5 meses de 2014 se mantenía la tenencia decreciente). Es decir, España estaba teniendo un problema en el mercado ruso antes de las sanciones, aunque cabe la duda de si ese problema estaba relacionado con una debilidad transitoria de la capacidad de compra eslava o con un problema de competitividad de nuestros productos.

G4Rusia

Fuente: DATACOMEX


A priori, estos descensos parecen correlacionarse de forma bastante fiel con la marcha del propio PIB ruso, por lo que podemos concluir que los grandes altibajos en las ventas han estado más relacionados con la coyuntura económica de Rusia que con variaciones en la competitividad de las ventas españolas de agricultura y alimentación, aunque la falta de datos al respecto de 2014 no permiten sacar conclusiones indubitativas.

G5Rusia

Fuente: DATACOMEX

Finalmente, hemos querido ver la distribución de las exportaciones de manera regionalizada. Como era de esperar se denota también una alta concentración de las ventas, siendo Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía, las que más aportan y las que, en consecuencia, más se verán afectadas.


G6Rusia

Fuente: DATACOMEX

Las sanciones rusas serán por un año, pero en ese tiempo sus distribuidoras tendrán que buscar suministradores sustitutivos, lo que implicará que en muchos casos haya que volver a empezar casi de cero cuando las sanciones se eliminen. Y toda empresa que lo ha intentado sabe lo difícil que resulta entrar en un mercado extranjero. Y esto sin considerar los efectos que sobre los precios que puedan tener las expectativas del resto de los agentes mundiales de un exceso de producción en nuestras explotaciones agrarias.

29 Jul 2014
ducles

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Hace unos días se publicaba el Índice Multinacional el Clima de Confianza de los Agricultores Europeos. Se trata del resultado de una encuesta típica de confianza económica en la que se convierten datos sobre estados de ánimo y expectativas en variables que pueden seguirse en el espacio y en el tiempo.

Este tipo de encuestas tiene la virtud de que refleja muy rápidamente los cambios de tendencia en los estados de opinión de los colectivos encuestados y "adelanta" el desempeño económico de los agentes. La idea es que el resultado de la economía depende de las decisiones de los agentes económicos y si estos creen que el futuro irá mal, actuarán en consecuencia. Pero si estiman que mejorará, comenzarán a tomar decisiones de caracter expansivo. La verdad es que hay una enorme tradición de este tipo de encuestas, aunque casi siempre vinculadas a la industria y, más recientemente, a los servicios. Y es cierto que suelen adelantar el PIB.

Confianza agricultores europeos

Sin embargo, y para mi sorpresa, resulta que los datos que aparecen en el informe (que cuenta con copia en español) no contemplan a España. Seguramente será porque nadie en nuestro país se ha arrogado la difícil misión de hacer la encuesta. Y es una pena, porque no sólo se trata de una buena herramienta de previsión, sino que también puede servir para medir el pulso de la opinión de los agricultores, lo cual es relevante para las administraciones pero también para las organizaciones agrarias.

Por otro lado, España es una de las principales potencias agrarias del continente, por lo que nuestra ausencia en la ecuesta le hace perder representatividad. Con todo, el resumen del indicador es que los agricultores europeos (al menos los de la parte encuestada) ven una mejoría en la situación económica de sus explotaciones, y según pasan los meses, parece que esa sensación aumenta.

4 Jun 2014
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La semana pasada se celebraron en Almería unas jornadas sobre agricultura familiar. A lo largo de dos días se analizaron diversos aspectos de la misma, desde la definición de la misma hasta la conexión de la misma con la empresa cooperativa, pasando por los retos a los que se enfrenta de cara a su supervivencia.

Los organizadores tuvieron a bien invitarnos a participar con una ponencia. Ilusos, dijimos que sí, pensando que sería mucho más sencillo de lo que realmente fue después. Debo confesar que, por  el entorno cercano en el que se desarrolla mi actividad profesional, muy vinculado a la agricultura protegida de frutas y hortalizas, mi concepción del fenómeno estaba sesgada por el increíble dinamismo que este tipo de agricultura (basada en estructuras familiares con medias de superficie que aún hoy no alcanzan las 2 ha). Desde mi visión, la naturaleza familiar no estaba reñida ni con la innovación ni, por supuesto, con la rentabilidad.

Sin embargo la realidad es mucho más diversa y rica. En realidad, ni siquiera hay una definición homogénea del concepto. Básicamente no se entiende lo mismo por agricultura familiar en los países desarrollados que en el resto. Por ejemplo, la definición de la FAO incluye como requisitos para ser considerada agricultura familiar los de: dificultad de acceso a los recursos tierra y capital, que la mayor parte del trabajo sea realizada por el agricultor y su familia y que la explotación sea la principal fuente de renta para la familia. Una definición así posiblemente tenga un enorme poder explicativo en amplias zonas del mundo en desarrollo, pero circunscribe el fenómeno a situaciones que rayan en la marginalidad.

El sentido común dicta que sea la naturaleza del control de la explotación el que dicte la naturaleza del mismo. En este sentido, la intervención de Tomás García Azcárate fue muy clara: "la agricultura familiar es aquella en la que las decisiones se toman en torno a la mesa de la cocina y no alrededor de la mesa del consejo de administración". Tal vez no sea muy académica, pero es muy clara y evidente.

Otro problema importante que nos encontramos es la diversidad de funciones que, según la literatura académica, se le asignan a la agricultura familiar. Desde luchar contra la pobreza a frenar el cambio climático, contrarrestar el éxodo rural, incorporar a las familias campesinas al mercado, etc. Y, siendo complicado cumplir este amplio programa funcional, lo cierto es que una parte importante del mismo no se encuentra sujeto al mercado y, por tanto, no es susceptible de ser origen de ingresos en el corto plazo. En Europa, por ejemplo, las reformas de la PAC han ido encaminadas a que poco a poco los ingresos de los agricultores provengan mayoritariamente del mercado, el cual no remunera la provisión de bienes públicos que en muchos casos genera la agricultura familiar.

Un vistazo a la distribución de las superficie y la dimensión de de las mismas, pone de relieve que una parte sustancial de la agricultura europea se corresponde con el concepto de agricultura familiar, entendiendo ésta como aquella en las que las decisiones se toman en torno a la mesa de la cocina. Esto implica que el papel de este tipo de agricultura en el desarrollo del agro europeo es y ha sido muy relevante, contribuyendo de manera decisiva a la competitividad de la misma.

De cara al futuro inmediato, las explotaciones familiares europeas se enfrentan a tremendos retos. El primero es sobrevivir en un entorno en el que las decisiones van a depender de un mercado cada día más globalizado y en el que proveedores y clientes son cada días más grandes (con las consiguientes ganancias de poder de negociación. Asimismo, la UE le ha asignado unas funciones bastante claras: sujeto activo de las políticas de desarrollo rural, elemento activo para el logro de la sostenibilidad y, como ya hemos comentado, cubrir las necesidades del mercado y obtener un porcentaje creciente de su renta a través del mismo.

En este entorno es en el que se hace más que necesaria la concentración de esfuerzos para acceder a estos mercados en condiciones lo más favorables posibles. Y aquí es dónde las cooperativas se muestran como una de las opciones más favorables. Unas cooperativas a las que, según comentaba el profesor Michael Cook durante las jornadas, hay que sumarles una característica bastante curiosa: la capacidad de reinventarse...

Adjunto la presentación que utilicé como apoyo...


9 Apr 2014
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Hoy les acerco una obra de la que en Cajamar nos sentimos especialmente orgullosos. Primero, por tratarse de una iniciativa de nuestra Cátedra de Cooperativismo Agroalimentario de la Universidad Politécnica de Cartagena; segundo, porque han sido numerosos los profesionales y las instituciones universitarias que han participado en su redacción y, tercero, porque pone en valor el trabajo de algunas de las principales cooperativas agroalimentarias españolas, que están acometiendo el crecimiento empresarial desde diversas formas.

 

cubiertacooperativas

 

Hoy todo el mundo tiene clara la importancia del sector agroalimentario español. Su ejemplar comportamiento durante la crisis lo ha transformado casi en un  sector de moda, capaz de aportar divisas a nuestra necesitada Balanza de Pagos. También ha contribuido, entre otras cosas, a demostrar que la competitividad no es sólo una cuestión de países, sino sobre todo de empresas. Sin embargo, uno de los elementos primordiales de nuestro sistema agroalimentario, como lo son las cooperativas, adolece de una fuerte dispersión territorial (lo cual es lógico dada nuestra variedad climática y nuestra orografía) y de una excesiva atomización (lo cual no es demasiado adecuado para concurrir a unos mercados cada vez más globalizados y con concurrentes más y más grandes).

En este sentido, el presente libro, dirigido por los profesores Narciso Arcas y Miguel Hernández tiene la virtualidad de mostrarnos diversos caminos por los que nuestras cooperativas pueden transitar hacia el crecimiento, aportando una amplia visión tanto espacial como sectorial, ya que se abordan diversidad de casos provenientes de diferentes territorios nacionales y sectoriales (tanto ganaderos como agrícolas). Además, este trabajo llega en el mejor momento, justo cuando entra en vigor la nueva Ley de Integración Cooperativa, que precisamente se fija el objetivo de contribuir al crecimiento y concentración del sector.

Por otro lado, entendemos que el trabajo viene a complementar otro previo, coordinado por el profesor Juan Juliá de la Politécnica de Valencia sobre los factores del éxito de las mayores cooperativas europeas, realizado bajo los auspicios de la Fundación Cajamar y que ha tenido un importante impacto durante todos estos años.

No entraré a comentar los casos, ni siquiera algunas de las conclusiones generales que están magnificamente expresadas en el libro, pero sí que quisiera señalar un dato relevante: mientras que en Dinamarca la facturación media de sus cooperativas es de 1.346 millones de euros, la mayor cooperativa española, que es Coren, sólo alcanza los 1.050 millones. Y la media nacional se queda en unos escuetos 4,2 millones de euros. A modo de reflexión pensemos que el mercado al que concurren unas y otras es esencialmente el mismo, el de la Unión Europea. No hay elucubrar demasiado para darse cuenta de qué empresas lo tienen más fácil a la hora de llegar a acuerdos con los actuales protagonistas de la cadena de valor agroalimentaria: la Gran Distribución.

Espero que disfruten de su lectura.

29 Mar 2014
ducles

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En el año 2007 la población mundial cruzó el Rubicón de la desruralización. Según las estimaciones de la ONU, por primera vez en la historia de la humanidad, más de la mitad de la población vivía en ciudades. El proceso, de largo recorrido histórico, comenzó en los países occidentales, los primeros que se desarrollaron y aplicaron las nuevas herramientas mecánicas a la agricultura. Sin embargo, dado que la mayor parte de la población mundial se encontraba en países subdesarrollados, muy dependientes de la agricultura, el mundo seguía siendo esencialmente rural. El reciente desarrollo de amplias zonas del planeta (eso que hemos dado en llamar los emergentes) ha acelerado el proceso que ha desembocado en ese momento histórico que debió suceder en algún momento de hace siete años.


Población urbana


Para nosotros, ciudadanos del primer mundo, este fenómeno posiblemente ni nos llame la atención, pues la mayor parte de nosotros hemos nacido en ciudades de mayor o menor dimensión y nuestros estilos de vida entran dentro de lo que podríamos considerar urbanitas. Sin embargo, a nivel global, este movimiento continuo de la población hacia las ciudades tiene efectos que no son precisamente inocuos. Lo más evidente es el problema derivado de la reubicación de las personas en el nuevo territorio, lo que implica ampliar las costuras de unas ciudades que, en muchos casos, no tienen medios para ello, propiciándose así el crecimiento de amplias zonas de infraviviendas y pobreza en los cinturones de las nuevas grandes ciudades.

Por otro lado, surge la problemática contraria en las zonas que emiten población. Los primeros que se van son precisamente los potencialmente más productivos: los jóvenes. Esto dificulta la continuidad de las explotaciones en las zonas rurales e induce a que se adopten modelos de producción más intensivos en capital (allí donde haya posibilidades para poderlo obtener) y más eficientes a la hora de obtener rendimientos. En la medida que los procesos de desagrarización sean más rápidos, mayor será la probabilidad de que esto suceda y de que, por el camino, se pierdan variedades locales, especies propias y conocimientos tradicionales que tan vez podrían ser de utilidad para mejorar la agricultura en el resto del planeta.

También es cierto que las zonas urbanas se convierten en un vórtice de consumo al que acceden los alimentos y, normalmente, a unos precios más elevados que los locales, lo que podría contribuir a activar los mercados agrarios nacionales, aunque esto también depende de otros muchos factores que van desde la climatología a la distribución y régimen de tenencia de la tierra.

Como se ve, se están produciendo y se producirán luces y sombras asociadas a este fenómeno. En cierta forma, este es un paso más en nuestro largo proceso de desnaturalización del ser humano, en el sentido de situarnos fuera de los ecosistemas naturales, o por encima de los mismos. Este nuevo tiempo urbano nos va a traer nuevos retos y, como casi siempre, la agricultura estará en medio de los mismos: ¿será capaz un medio rural en proceso de despoblación de alimentar a un creciente mundo urbano? ¿Contribuirá este fenómeno a la larga a una mayor visibilización de la agricultura en el mundo? ¿Será este el definitivo golpe de mano de la simplificación y homogeneización de los sistemas de cultivo? ¿Aguantará el planeta este envite ecológico? Sólo el tiempo nos despejará estas dudas.

1 Mar 2014
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Una cooperativa es, ante todo, una empresa. El objetivo primario de sus socios es lograr un flujo de ingresos decente y, si fuera posible, creciente. El espíritu que empujaba a los pioneros de Rochdale debía ser muy parecido a ese. La esencia de la cooperativa es la puesta en común de una serie de recursos (trabajo y capital) para llevar a cabo una actividad económica beneficiosa para los socios. Pensar que su esencia es el beneficio cero es una necedad y un error de planteamiento propio de quien desconoce la naturaleza humana (que, dicho sea de paso, es el verdadero objeto de estudio de la economía).

La reciente caída de Fagor y algunas de las empresas asociadas al Grupo Cooperativo Mondragón ha puesto en solfa todo el modelo. Las cooperativas han pasado a ser consideradas como un anacronismo, como una rara avis en medio de la gran corriente del capitalismo. Y los números así parecen confirmarlo. Crear cooperativas no está de moda. De hecho su número hoy es menor que al principio de la crisis y, desde 2003 se viene comportando de forma menos positiva que en el resto de años.

Evolución del número de empresas y de cooperativas en España. Índice 1999=100.

cooperativas vs empresas

Fuente: Directorio Central de Empresas. DIRCE, INE.

¿Entonces es verdad que está en crisis el modelo cooperativo? ¿Y eso de que era mucho más estable en términos de mantenimiento del empleo? Desde luego, es cierto que algo no marcha bien en la creación de cooperativas desde 2003. Posiblemente, la eclosión de otras modalidades de empresas de naturaleza similar pero de mayor facilidad de creación y con mayores posibilidades de gestión, tales como las SLL y las SAT, tengan mucho que ver en ello.

Por otro lado, es posible que esta figura empresarial sea una de las más reguladas de España. No en vano existen actualmente 18 leyes de cooperativas, tras la reciente aprobación de la cántabra. El tratamiento separado de esta figura económica está provocando una de las más notorias fragmentaciones del mercado nacional, situación a la que se le atribuye una importante incidencia en el lento proceso de concentración de la oferta cooperativa agraria. Y la solución que se encuentra es, claro, otra ley: la de Integración Cooperativa.

Es obvio que el cooperativismo se encuentra de nacimiento con algunas dificultades relacionadas con la variabilidad de su capital social, la toma de decisiones (el principio un socio un voto) o la adhesión a unos principios con los que, seguramente, no estarán al 100% de acuerdo los socios o que, probablemente, serán desconocidos por la mayoría.

cooperativas lideresSin embargo, las mayores cooperativas del mundo resulta que se encuentran en algunos de los países más integristas en lo que a la defensa de la economía de mercado se refiere (la mayor del mundo es de EEUU). Hace unos años, un trabajo publicado por la Fundación Cajamar ponía de manifiesto la vigencia y buena salud del cooperativismo agroalimentario en algunos países europeos. La gran diferencia que aquel trabajo encontraba entre las realidades de los distintos países con respecto al nuestro era precisamente la profusión de normas regulatorias en nuestro ordenamiento.. En algunos casos extremos ni siquiera había legislación sobre cooperativas, siendo ésta una forma jurídica más entre las que los promotores de una empresa podían optar. En España da la impresión de que el legislador cree que las cooperativas deben ser tuteladas, que no están preparadas para defenderse en el mercado en términos de igualdad con el resto de empresas. Circunstancia que es errónea, ya que de cara a los consumidores no existen diferencias a la hora de decidir la compra.

En resumen, no creo que el modelo cooperativo esté superado, creo que en España no le dejamos madurar, no le dejamos evolucionar y lo estamos convirtiendo en un fósil viviente en el peor de los casos, o en una opción empresarial fuertemente ideologizada y dogmática. Si lo liberásemos de tantos anclajes artificiales y lo tratásemos como un modelo adulto, seguramente, tendríamos como resultado un tejido cooperativo sustancialmente más dinámico e innovador.

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David Uclés Aguilera

Economista funambulista entre ser y querer ser
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