12 Aug 2015
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Ya que estamos en verano, les propongo un pequeño ejercicio de agudeza visual. Sin mirar la leyenda, que es dónde está la solución, ¿podrían decirme cuál de las líneas de este gráfico es la de los precios de la leche cruda en Dinamarca?

precios leche

Fuente: Obrservatorio Europeo del Mercado Lácteo

Imagino que casi todos ustedes habrán acertado. Pero el pasatiempo no acaba aquí, ¿cómo es posible que en un país en el que debe ser mucho más barato producir leche los precios de la misma sean sistemáticamente superiores a los españoles?

Esta pregunta no tiene una respuesta tan sencilla. Puede estar relacionado con la estructura interna de los mercados y sus diferentes grados de apertura, aunque con ambos países dentro de la UE esto no debería pasar. No obstante, intuyo que una de las razones más poderosas es precisamente de mercado y de organización del mismo. El peso del cooperativismo lechero danés es muy superior al español. De hecho, fijénse en este otro gráfico y piensen en ello mientras se toman un mojito, o un batido fresco, a la sombra de un chiringuito...

cuotas coop

Fuente: Tomado de Gabriel Trenzado (2013)

21 Jul 2015
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Me van a perdonar los lectores el presente post, que casi es grito de júbilo. La labor editorial es siempre gris, aún más cuando esta se centra en el ámbito de la agroalimentación. Sin embargo, de vez en cuando, esta labor recibe una recompensa que va más allá de las felicitaciones del círculo de especialistas correspondiente. En esta ocasión ha sido la OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino) la que ha reconocido con uno de sus premios la labor editorial que llevamos a cabo desde Cajamar Caja Rural. Por eso me van a permitir que les pegue la nota de prensa que la entidad ha emitido esta mañana y que les vuelva a insistir en el interés de esta publicación.

La Organización Internacional de la Viña y el Vino premia una publicación del Grupo Cajamar

La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), constituida por 46 países, ha premiado la publicación “La Economía del vino en España y en el mundo” editada por Cajamar Caja Rural. Se trata de uno de los nueve premios que concede anualmente este organismo con el fin de reconocer los mejores libros publicados sobre distintos ámbitos, entre ellos el científico, técnico, económico y jurídico.

La publicación está coordinada por Raúl Compés, de la Universidad Politécnica de Valencia, y Juan Sebastián Castillo, de la Universidad de Castilla-La Mancha, y cuenta con la participación de 35 expertos nacionales e internacionales, entre ellos profesores de la Universidad Politécnica de Valencia (Carmen Montoro y José María García Álvarez-Coque), Universidad de Valencia (Francisco J. Higón) y Miguel Hernández de Elche (Margarita Brugarolas).

La ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, es la autora del prólogo de esta publicación, cuyo epílogo corre a cargo de Rafael del Rey Salgado, director general de la Fundación Observatorio Español del Mercado del Vino.

Entre las 55 obras procedentes de los 17 países que han participado en esta edición, la obra de Cajamar ha sido la única española reconocida con este prestigioso galardón considerado una referencia mundial en la bibliografía relacionada con la vitivinicultura. 

Con este premio se da un espaldarazo a los centros universitarios españoles de los dos coordinadores y, también, del resto de profesores participantes, situándolos entre las referencias científicas mundiales para el estudio y análisis de la estructura y evolución de la economía del vino, los mercados, las políticas y los sistemas productivos vitivinícolas.

Contenido de la publicación

Los 19 capítulos de la publicación editada por Cajamar se estructuran en tres grandes bloques. El primero analiza la situación del sector de la uva y el vino en España desde diversas perspectivas, incorporando las cuestiones del valor social, la historia, la oferta, la demanda, las estructuras y los modelos em¬presariales, la geografía económica en dos regiones emblemáticas –Rioja y Castilla-La Mancha, cada una representando un modelo de vitivinicultura diferente– y el impacto del cambio climático. 

El segundo bloque trata sobre desafíos transversales de inci¬dencia tanto en la vitivinicultura española como en la de otros países del mundo vitivinícola –la regulación, la diferenciación, la competitividad, el marketing, las redes sociales e Internet– aunque los ejemplos y la aplicación se centran en el sector español. 

El último bloque incluye un mosaico de estudios nacionales que comprende los grandes mercados europeos (Italia, Francia, Alemania y Reino Unido) y los principales países productores y exportadores del nuevo mundo vitivinícola  (Chile, Argenti¬na, Estados Unidos y Australia). 

Los autores españoles proceden tanto del ámbito académico – Universidades de Salamanca, Castilla-La Mancha, La Rioja, Valencia, Zaragoza, Navarra, Politécnica de Madrid, Carlos III, Politécnica de Valencia y Miguel Hernández de Elche -como del sector empresarial y la Administración -ICEX y Oficina Comercial de España en Dublín- Institutos de Investigación -CITA de Aragón- y organizaciones profesionales como el Observatorio Español de Mercados del Vino (OeMv).

Los expertos internacionales son profesores de las universidades de Montpellier (Francia), Nápoles (Italia), Ludwigshafen (Alemania), Universidad de Chile, Talca y La Frontera de Temuco (Chile), Universidad Nacional de Cuyo en Mendoza (Argentina) y Eastern Connecticut State University (EE.UU). 

Premios OIV

Desde 1930, los Premios de la OIV recompensan las mejores obras publicadas durante los dos años precedentes y cuyo contenido representa un aporte original, pertinente y de alcance internacional para el sector de la viña y el vino. 

Las obras son juzgadas por un panel de lectores especializados: profesores de universidad, periodistas, científicos, historiadores, sumilleres, enólogos, juristas y otros profesionales del sector de diferentes países. 

Tras las evaluaciones realizadas por los diferentes lectores, se reúne el jurado de los premios, compuesto por destacadas personalidades científicas y técnicas de diferentes naciones, que han presidido las comisiones y subcomisiones de la OIV. En la edición 2015, el jurado se ha reunido en Maguncia para la adjudicación de los 9 premios y 10 menciones especiales elegidas entre las 55 obras presentadas procedentes de 17 países. Podéis consultar el Palmarés 2015 en la web de la OIV (www.oiv.int).

25 May 2015
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En este blog hemos comentado en otras ocasiones el buen comportamiento que ha tenido el agroalimentario español durante la crisis. Hemos hablado de las exportaciones, del acceso al crédito y de la innovación y el conocimiento. Todo ello no es más que el reflejo de una mejora de la competitividad. Y la competitividad, tarde o temprano, pasa por la productividad, o por una mejora en la captación de valor añadido. Hoy vamos a ahondar un poco en el comportamiento de esta variable usando para ello los datos de la Contabilidad Nacional que elabora el INE.

Como todo el mundo sabe, no es precisamente este un sector que se caracterice por una elevada productividad (Gráfico 1). Tanto la del primario, como la de la industria de los alimentos, la bebida y el tabaco, es muy inferior a la del conjunto de la economía.

Productividad

Gráfico 1.

Fuente: Contabilidad Nacional de España, INE

 

Además, si ponemos en perspectiva temporal los datos, nos damos cuenta de la menor capacidad tradicional de las dos componentes agroalimentarias para mejorar su productividad (Gráfico 2), siendo ampliamente superada por el conjunto de la economía en el que la presencia de los servicios es mayoritaria. Sin embargo, en este mismo gráfico ya se vislumbra que, mientras que la pendiente de las líneas de la industria y el primario siguen manteniendo una pendiente elevada, la del conjunto de la economía se ve terriblemente afectada por la crisis y retrocede.

Productividad indice 1997-2013

Gráfico 2.

Fuente: Contabilidad Nacional de España, INE


Obviamente, este comportamiento distinto provoca que las diferencias se estrechen. Pero, si enfocamos a los datos de la crisis (tomando 2007 como año base), vemos que el diagnóstico aparece ya meridianamente claro (Gráfico 3). Tras el bache de 2009, la productividad en los dos sectores del agroalimentario ha aumentado de forma importante, en torno a un 25 % en ambas ramas. Por lo tanto, ya tenemos una evidencia sólida. El comportamiento de la productividad en las ramas agroalimentarias ha sido mucho más favorable durante los años de crisis que en el conjunto de la economía, por lo que su ganancia de peso y de importancia en la economía española ha sido fruto de un comportamiento continuado, menos intenso que en el conjunto de la economía, pero mucho más estable.

Productividad indice 2007-2013

Gráfico 3.

Fuente: Contabilidad Nacional de España, INE 

 

 

25 Mar 2015
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Economía del vinoComo parte de mi labor profesional se cuenta el trabajo de repasar la producción editorial de Cajamar Caja Rural antes de darla a imprenta. Esto me obliga a leer cientos de páginas de temas que no siempre son los que más me interesan o me gustan. En el caso del libro que voy a referenciar, tengo que reconocer que me acerqué a su lectura con cierto temor, sus 700 páginas son bastante disuasorias. Mi idea inicial era realizar una lectura diagonal, buscando básicamente desajustes en el estilo y poco más. Sin embargo, en cuanto terminé la lectura del primer apartado del libro supe que mi plan no sería posible. Terminé emborrachándome con la obra completa y disfruté enormemente durante el proceso: aprendí mucho y muy variado.

Debo agradecer este viaje a la visión de los dos coordinadores de la obra, Raúl Compés y Juan Sebastián Castillo, que han sabido ordenar una larga colección de temas de enorme interés, tanto para el que no conoce el tema como, creo, para el profesional del sector. Se tratan una enorme cantidad de temas y aspectos del mismo, se habla de producto, de estrategia, de denominaciones de origen, de mercados, de comunicación, de nuevos países productores, de historia. Una estimable colección de ingredientes elaborados por una treintena de expertos que han dado como resultado un gran reserva que desde su lanzamiento en diciembre de 2014 acumula dos ediciones en papel y casi 1.000 descargas a través de Internet.

Aunque yo recomendaría la lectura completa del documento, los lectores impacientes o los que no disponen de tiempo o del interés por la amplitud de temas pueden dirigirse en primer lugar al epílogo, donde Rafael del Rey, director del Observatorio Español del Mercado del Vino), realiza un repaso general de los retos a los que se enfrenta el vino en España. El primero de esos retos sería recuperar parte del consumo perdido en el mercado nacional. Esta reducción del consumo no es exclusiva de España y se produce en los países productores tradicionales, aunque dentro de nuestras fronteras reviste mayor intensidad. Las causas son diversas, y van desde el cambio en los gustos de los consumidores hasta la legislación del tráfico, pasando obviamente por las consecuencias de la crisis económica. Afortunadamente para el sector, el consumo está creciendo en otros lugares del mundo, lo que implica que las exportaciones están siendo y serán una parte fundamental del negocio vitivinícola nacional. En este sentido, el conocimiento del consumidor (del nacional y del foráneo) se convierte en una variable fundamental para garantizar la rentabilidad y la viabilidad a largo plazo de las bodegas españolas. Los informes públicos de los que disponemos nos informan de algunas tendencias interesantes: la preferencia creciente por vinos más frescos, el conservadurismo del consumidor tradicional, la preocupación por los precios, nuevas fórmulas de comercialización…

Siguiendo con esta vía aparecería el reto de los nuevos mercados. Si ya resulta complicado tener éxito en el mercado nacional, caracterizado por una abundancia casi infinita de referencias; el acceso a nuevos mercados, en los que el consumo va en aumento y, por tanto, a los que acuden una gran cantidad de competidores del resto del mundo, se convierte en una misión cercana a lo imposible. Estos nuevos consumidores no tienen los prejuicios de los existentes en los mercados tradicionales y están mucho más abiertos a la innovación. España es uno de los principales exportadores de vino del mundo, aunque, por desgracia, nuestros precios medios están por debajo de los otros dos grandes productores tradicionales: Italia y Francia. En este frente el reto no es tanto vender más, como se señala en diversos capítulos del libro, sino hacerlo mejor, pasando de ser meros exportadores a estar internacionalizados. Y añadiendo más valor a nuestra producción.

Este es otro de los retos primordiales, el del valor. España es un gran vendedor de vinos mundial, pero somos incapaces de obtener por nuestros caldos el precio unitario que logran italianos o, sobre todo, franceses.  “España supone algo más del 9 % del total del comercio mundial de vino en valor y cerca del 20 % del total en volumen”, escribe del Rey en el epílogo, y la razón de la distancia entre estos dos porcentajes está en el peso diferencial que el vino a granel tiene para la cuenta exterior española. Debemos pues, intentar reducir el peso de esos graneles en nuestras exportaciones y aumentar progresivamente las de vinos envasados y espumosos que obtienen unos precios mayores.

Finalmente, el mundo del vino tiene por delante un reto común con el del conjunto de la economía española, el reto de la innovación. Aunque resulte paradójico que un sector tan vinculado con la tradición ­–no olvidemos que la tradición forma parte de la propia definición de muchos de nuestros vinos–, debemos reconocer que el momento actual está caracterizado por el cambio constante. El ritmo que nos han impuesto la tecnología y la inmediatez de la multiconexión implican que las modas sean cada vez más multitudinarias, pero también más efímeras. Y esto es un problema primordial para un sector en el que el periodo de producción de algunos de sus productos puede superar los 5 años. La buena noticia en este terreno es que los campos de actuación son numerosos y van desde el propio producto (las características organolépticas del vino) hasta la forma de comunicar, pasando por el envasado, el etiquetado, los canales de venta, la dosificación, la sostenibilidad, y un larguísimo etcétera.

A lo largo de las páginas del libro, una larga nómina de especialistas internacionales analiza una amplia variedad de temas que vienen a mejorar el conocimiento que sobre el mercado del vino se tiene en el mundo de la academia. Los dos coordinadores señalaron en la presentación del mismo la naturaleza única de este libro y se mostraron optimistas tanto por las vías de investigación que se abren después de cerrado este capítulo, así como por el futuro del vino español en el mundo.

Brindemos por ello… Con un buen vino español, por supuesto…

ENLACE AL LIBRO

1 Mar 2015
ducles

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Banner congreso

A pesar de la imagen de inmovilismo y tradición que acompaña al concepto de cooperativa agraria en la opinión general de la sociedad,  el cooperativismo agroalimentario se mueve. El reciente congreso celebrado en Valencia ha puesto de manifiesto un cambio importante en lo que a actitud se refiere. En dicho congreso se ha hablado básicamente de futuro, la palabra crisis apenas se ha pronunciado y, cuando se ha hecho, ha sido acompañada de un verbo conjugado en pasado. El optimismo se ha dado la mano de la coyuntura económica, de la capacidad demostrada en estos años y de la novedad legal de las entidades asociativas prioritarias.

Los temas que han aparecido de manera reincidente con mayor fuerza han sido la innovación y la integración, destacando las intervenciones del economista Antón Costas y la ex ministra Garmendia. El primero se jugó su prestigio a que el gobierno había errado en sus previsiones sobre 2015, pero en esta ocasión por minusvalorarlo. Apostó por el crecimiento y la reducción del paro. La segunda definió el concepto innovación (todo aquello derivado del conocimiento que produce valor) y nos planteó la enorme mejora que había sufrido el entramado de investigación universitario en las décadas pasadas, e invitó a la colaboración público-privada para afrontar proyectos rompedores.

A pesar de que las palabras clave del congreso fueron las tres íes: innovación, internacionalización e integración, se han colado algunas otras en el ranking. Posiblemente una de las más mencionadas aparte de las propias del lema ha sido cambio, acompañada casi siempre de los adjetivos constante, rápido o profundo. Es decir una realidad en la que la incertidumbre se convierte en la única variable constante. Un mundo en el que pararse significa estar a punto de morir.

Por supuesto, también se ha hablado de retos de futuro, de la necesidad de incorporar más valor a los productos y se ha constatado el papel protagonista que las cooperativas deben jugar en el devenir de dicho futuro. En líneas generales, si los temas que han desfilado por las salas del congreso son algunos de los que más preocupan a las cooperativas agroalimentarias españolas, y no tenemos razones para creer otra cosa, entonces nuestro tejido productivo tiene un estupendo porvenir, porque todos esos temas son claves para el desarrollo empresarial en el entorno actual.

El tema de la dimensión, como ya he comentado, ha aparecido de forma reiterada en las diversas intervenciones, y en distintos contextos: al hablar de internacionalización, de investigación e innovación, de financiación. Aunque también es verdad que se ha matizado en algunas de las ocasiones, señalando que no debe convertirse en un fin en sí mismo, sino en una de las posibles maneras de satisfacer las demandas de los consumidores. De hecho, aparte de corroborar el nombre de la primera, Ovispain, hemos conocido que dos de las mayores cooperativas agrarias españolas están a punto de firmar una alianza que las pondría en situación de explotar sinergias en los servicios a los cooperativistas y en la comercialización de sus productos: Única Group y Grupo AN.

Otras cuestiones que han ido apareciendo a lo largo de las sesiones han sido la sostenibilidad ambiental, la renovación generacional, la formación, la profesionalización, el cambio climático, el papel de las políticas públicas, los cambios en la alimentación de los países emergentes, el papel de China, el TTIP (aunque en este caso con una superficialidad que no se merecía el asunto), la biotecnología, el mercado, la rentabilidad, el control de costes, la búsqueda de la eficiencia, la gobernanza de las cooperativas, la responsabilidad social…

En fin. La conclusión es que el cooperativismo agroalimentario no solo tiene futuro sino que cree en él y ha comenzado a abordar las estrategias que le permitirán mantener esta actividad por mucho tiempo.

Si pudiera pedir un deseo para el próximo congreso, este sería que ya no se hablara de muchas de las cuestiones que se han mencionado. Que no hiciera falta mencionar la palabra integración, que no hubiera que preocuparse por la falta de atractivo del sector para los jóvenes o que la profesionalización ya fuera una preocupación. Puestos a desear, sería genial que hablar de internacionalización fuera superfluo. Y que la palabra estrella siguiera siendo “futuro”…

26 Feb 2015
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Aunque tengo previsto dedicar una entrada al VII Congreso de Cooperativas Agroalimentarias que se está celebrando en Valencia, ahora quiero dejar una breve nota sobre una de las ideas más lamativas de las que he tenido noticia hoy. Si usted es de los que han leído el resto de las entradas de este blog, ya conocerá algunas de las obsesiones de este que les escribe. Aparte de la necesidad de alcanzar una dimensión adecuada para los mercados actuales, otra de las más repetidas es la necesidad de tener noticia de los gustos de lo consumidores que son los que finalmente deciden si compran o no nuestro producto.

En la Escuela de Consejeros del Grupo Cooperativo Cajamar suelo invitar a los consejeros de las cooperativas a que exploren las oportunidades de las nuevas tecnologías para esta misión tan importante. Pues bien, los amigos de Fresón de Palos han ido más lejos de lo que yo hubiera imaginado, ya que no sólo han logrado el contacto directo con sus consumidres, sino que también han logrado que estos les cuenten algunas cosas tan relevantes como de qué forma consumen el producto, o qué valores asocian a la marca. Y todo con una promoción en la que sorteaban unas tablets. Para participar, el consumidor tenía que responder una encuesta bastante amplia. Para mi sorpresa lograron 104.000 respuestas. Una muestra extraordinaria para cualquiera que se dedique a investigación comercial.

Fresondepalos

El análisis de esas respuestas les ha permitido identificar estrategias de cambio para ajustar la imagen que de ellos tienen los consumidores a la que elllos desean ofrecer. Pero también les han dado pistas para lanzar nuevos productos que permitan reducir la estacionalidad de las ventas. Y que aumenten su posicionamiento. Incluso les ha permitido enfocar mejor su publicidad en TV.

Desde ya queda incorporado este ejemplo a mi batería para conferencias. Ahora busco uno de producto que te hable desde el lineal: ¿Alguien conoce alguno?

24 Feb 2015
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Otra vez estamos a vueltas con la leche. O, más bien, con los precios de la leche. El mismo año que terminan las cuotas lácteas, nos encontramos con bricks expuestos al público a precios por debajo de lo razonable (o de la suma de los costes de producción y envasado). ¿Es que ha bajado la demanda? Pues, según el panel de consumo alimentario, el consumo de las familias habría caído en volumen un 2,2 % hasta noviembre. Es decir, que a priori, sería razonable una cierta caída del mismo.

Sin embargo, hay algún otro factor importante, que viene dado por el lado de la oferta comercial. Aunque en los registros del INE no es posible encontrar una referencia al respecto, en este artículo se afirma que la superficie comercial está en aumento en España, mientras que la población ha comenzado a decrecer. Esto, de ser cierto, sería una nueva muestra del aumento de la competencia en el segmento de la distribución minorista del que ya se ha hablado en otras ocasiones. Dicha intensificación de la competencia estaría llevando a que determinados productos sirvieran de reclamo a los consumidores.

El artículo referenciado pide a los consumidores que cuando compren piensen en lo que están haciendo. El problema es que si el consumidor ve un producto a determinado precio entiende que si alguien lo vende será porque o gana dinero o forma parte de una estrategia comercial. Y, de la misma manera que es muy complicado convencer a la gente de que paqgue por música o cine que se baja gratis de Internet, también lo es que voluntariamente vaya a pagar más por un producto alimenticio sobre todo cuando los presupuestos familares se han visto terriblemente afectados por la crisis.

En realidad, si la pérdida fuera asumida por el minorista como parte de su política comercial, el problema no sería tal, o solo serí asuyo. Este surge si, como resultado de una situación de mercado desequilibrado, el minorista puede obligar al resto de la cadena aguas arriba a absorber una parte o la totalidad de esas pérdidas. Ese es el comportamiento ue habría que perseguir.

Recuerdo de mis años de estudiantes de economía que se decía que en una guerra de precios siempre terminan perdiendo todos, porque el precio final será menor que el inicial. Sin embargo, en este caso, los que perderían serían, no los contendientes en la guerra, sino sus proveedores. 

20 Jan 2015
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Encerrados entre urbanizaciones, en el estrecho margen que hay entre el mar y la tierra, a lo largo del litoral malagueño y granadino, enfrentando cada día el coste de oportunidad del turismo en plena Costa del Sol. Aprovechando el mismo microclima que atrae a miles de turistas de toda Europa, protegidos por invernaderos de plástico, cientos de agricultores sacan adelante sus frutas tropicales: y lo hacen con éxito. Un éxito que queda patente desde el momento en el que esos cultivos sobreviven y no se han convertido en parcelas para chalets con vistas al mar.

Velezmalaga

El pasado mes de diciembre tuve la oportunidad de asistir a uno de los Encuentros Territoriales del Agroalimentario Malagueño, organizados por el Diario Sur y patrocinados por Junta de Andalucía, Extenda y Cajamar Caja Rural. El encuentro se organizaba en tres segmentos en los que se contaba el pasado, se daban las claves del presente y se intentaba vislumbrar el futuro. Me tocó hablar en el último lugar, lo que implica que prácticamente todo lo que llevaba preparado había sido dicho por otros intervinientes. Así que tuve que improvisar un poco, más vale ser breve que repetitivo.

Afortunadamente había estado tomando notas de las intervenciones anteriores y me di cueta que, entre unos y otras habían relizado un excelente diagnóstico de la situación del sector. Así que inmediatamente supe que tenía un nuevo post para La Locura y la Verdura (lo que no fui capaz de adivinar es todo el tiempo que tardaría en trascribirlo al blog). 

Creo que la principal conclusión que se podía sacar de aquella jornada era que estábamos hablando de un sector de futuro y con futuro, con una producción en expansión, pero también con algunos retos importantes para poder desarrollar todo su potencial:

  • Retos "institucionales", vinculados a la falta de un tejido institucional que permita lograr objetivos comunes del conjunto del sector, tales como la disponibilidad de agua para riego, promover la investigación o adecuar los requerimientos de hacienda a la realidad del sector. Todos estos retos requieren de una acción coordinada y, aunque parezca que no dependen directamete de los agentes del sector, lo cierto es que precisan de una labor de lobby que no puede hacerse sin una integración de intereses de los agricultores y empresas.
  • El reto de la dimensión. Varios intervinientes hicieron referencia a la necesidad de reequilibrar las relaciones proveedor-comercializador-distribuidor-consumidor. También se habló de "atomización y masificación" del sector. En este ámbito (en el que la resolución del problema institucional también tendría efectos beneficiosos) existe actualmente la comprensión del legislador (Ley de la Cadena Alimentaria) y de la propia UE, que en la reforma de la PAC hace referencia a la necesidad de reequilibrar la cadena. Al mismo tiempo, se están produciendo iniciativas de concentración en el propio sector que suponen una actitud proactiva en el camino de dimensionar la oferta para enfrentar el poder creciente de la gran distribución y poder también cubrir las necesiades de aprovisionamiento de esta.
  • El reto de la diversificación. En este terreno se referían principalmente a la posibilidad de abrir nuevos mercados (desde el punto de vista geográfico). Aunque el planteamiento puede ser mucho más amplio, si tenemos en cuenta nuevos productos, o incluso nuevas presentaciones (y gamas) basadas en los productos actuales. Si bien sobre el papel, esto es correcto, desde hace un tiempo he aprendido a tener en cuenta un aforismo que suele sentenciar el presidente de una gran cooperativa a propósito de los nichos de mercado: "el lugar donde más nichos hay es el cementerio". En cualquier caso, cualquier movimiento que se realice en este terreno debería perseguir como objetivo último obtener mayor valor para productores y comercializadores en origen (y esto pasa por ofrecerle más valor al consumidor final).
  • El reto de la diferenciación. Vinculado fuertemente al anterior, y que persigue precisamente que el consumidor perciba las frutas tropicales malagueñas como más valiosas que las del resto del mundo. Las fuentes de difrenciación clásicas en alimentos son el origen geográfico, la calidad, la sostenibilidad, la responsabilidad social (de importancia creciente en la medida que el consumidor va siendo más consciente). Y, por supuesto, el marketing como herramienta básica de comunicación de esas diferencias a los compradores potenciales. En este sentido, la provincia es experta en la comunicación de "relatos" que recrean experiencias (es lo que hace el sector turístico). El sector agroalimentario en general debería aprender a venderse a través de un relato coherente que transmita no solo una historia, sino unos valores y cualidades que puedan hecerse extensivas a los productos.
  • El reto de la financiación, vinculado a la crisis y a las dificultades sobrevenidas. A este respecto, la naturaleza de la crisis económica de la que parece que finalmente estamos saliendo (básicamente financiera en su origen) obliga a un intenso proceso de desapalancamiento de la mayor parte de los agentes (incluidos fmilias y empresas). De una crisis de estas características la salida difiícilmente puede venir precedida de la disponibilidad de crédito. De hecho, la evidencia existente señala que de este tipo de recesiones se sale "a pulmón": primero viene la mejora de la actividad y luego aflora el crédito, justo lo que está pasando en España.

Finalmente, la superación de la mayor parte de los retos señalados requiere también la mejora del principal activo del sector: los agricultores. Estos, empujados por la necesidad de obtener rentabilidad de unas inversiones crecientes, deben apostar claramente por una mejora de la profesionalidad y por la superación del papel de agricultor estricto para pasar a convertirse en un empresario agricultor.

14 Nov 2014
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The Times they are a changin’, cantaba Bob Dylan a finales de los 70, y hoy su canción se sigue haciendo realidad cuando hablamos de la agricultura invernada del sureste español. En realidad nunca han dejado de cambiar, ya que una de las claves del éxito de esta actividad ha sido la flexibilidad y diligencia mostrada en la gestión de los cambios: de la demanda de los consumidores, de las tecnologías y sistemas de producción, de las generaciones de agricultores, etc.

A día de hoy, los factores que caracterizan la situación podrían ser, de manera muy simplificada, los siguientes:

  • Europa sigue siendo nuestro principal mercado internacional pero es donde quiere vender todo el mundo. El viejo continente cuenta con una población de elevado poder adquisitivo pero bajo potencial demográfico. Es decir, es un mercado maduro, en el que no podemos esperar a corto plazo grandes crecimientos de la demanda, pero sí cambios en la misma, hacia alimentos más saludables, más sencillos de consumir y más relacionados con la idea de dieta mediterránea.
  • Tijera de costes y precios reales: los primeros al alza, los segundos a la baja. Se suele explicar que la reducción de los precios de los alimentos viene provocada por una demanda bastante inelástica (baja reacción de la cantidad demandada ante cambios en los precios), oferta creciente (que presiona los precios a la baja) y la escasa diferenciación de los productos. Las estrategias que se siguieron inicialmente en Almería para escapar de esta trampa de precios a la baja y costes al alza tenían que ver con el adelanto de calendarios buscando mejores precios y la mejora de la productividad, que redundaba en menores costes medios. El problema es que este esquema hace tiempo que ya no es posible, ya que se ha extendido al máximo el calendario de producción y ulteriores adelantos no redundarían en mejores cotizaciones, sino en una mayor concurrencia de productos en los mercados. La única vía que queda es la de la mejora de la productividad (los rendimientos), pero dicha vía reduce costes a la vez que aumenta la producción, generando un efecto de acumulación de oferta que no ayuda al mantenimiento de los precios. El otro camino que se ha seguido es el del aumento de la superficie por explotación, lo que ha permitido mantener los ingresos por unidad de superficie durante un cierto tiempo.
  • Cadena de valor desequilibrada. Los factores sociales, económicos y demográficos han llevado al triunfo de la gran distribución. Una parte importante y creciente de los alimentos llega a los consumidores a través de sus canales comerciales. El desequilibrio al que nos referimos viene provocado por la enorme dimensión que esta tipología de agente ha alcanzado, llegando a imponer sus condiciones de compra de forma incluso implacable en diversos mercados, entre los que se encuentra el español.
  • Una coyuntura económica no demasiado favorable en nuestro mercado externo tradicional, la Unión Europea, cuyos fundamentales están deteriorándose desde el verano pasado y no parecen augurar una mayor alegría de su demanda, más probablemente implicará un aumento de la presión a la baja de los precios.

¿Qué se está haciendo desde el sector para enfrentar este escenario? Quisiera volver al título del artículo por un momento. ¿Se han dado cuenta de que he preguntado qué se está haciendo y no qué se puede hacer? En esto los tiempos están cambiando también, el sector se está moviendo claramente en las líneas teóricas de salida, sin esperar al último minuto. Aparte de lo ya mencionado, hemos comenzado a darnos cuenta de que podemos obtener unos mejores precios si somos capaces de diferenciar nuestros productos. Al contrario de lo que se creía (y se decía) en los años 80 o primeros 90, las empresas comercializadoras han comenzado a invertir en marca, superando el miedo al producto perecedero. Desgraciadamente el problema del desequilibrio de la cadena menoscaba muchos de esos esfuerzos; pero incluso en este terreno también las cosas están cambiando.

Todos los lectores de estas líneas podrían citar de memoria uno o dos casos de concentración corporativa en los últimos cinco años. Estos movimientos han provocado que, a pesar de que el número de agentes no se haya reducido significativamente, sí que se hayan engrosado las cifras de facturación de las primeras. Además, la concentración no solo se está produciendo por estas operaciones, sino que los agricultores están comenzando a “votar con los pies”. El resultado es que, por ejemplo, en la pasada campaña almeriense (la principal zona de hortñicolas invernados) las cinco primeras empresas comercializaban el 34 % del total provincial de frutas y hortalizas.

Obviamente, no todo es dimensión. Los mercados siempre tienen rincones en los que los especialistas pueden satisfacer unas demandas específicas. Hoy en Almería tenemos explotaciones muy especializadas en esas “especialidades” (perdonen la redundancia). También tenemos empresas que han avanzado en los eslabones de la cadena y han ampliado su gama de productos, incorporando innovación y obteniendo un mayor valor por ello.

Estamos en un sector que está hoy, como dicen los modernos, on fire, con movimientos en todos los aspectos de la explotación, con la entrada de nuevos agentes, con abundante capital (y barato) y con las ideas muy claras. El próximo reto está a la vuelta de la esquina, y tendrá que ver con las nuevas exigencias de los consumidores, o con la tecnología (que se ha empeñado en rodearnos por tierra, mar y aire), o con las normativas legales. Da igual. The Times they are a changin’ pero esta vez nosotros tenemos la actitud apropiada.

29 Oct 2014
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En el primer capítulo de Freakonomics, Lewit y Dubner explican el caso de una guardería que la mayor parte de los días se veía obligada a ampliar el horario de alguno de sus empleados a causa de los padres que se retrasaban. Consultados unos economistas, les indicaron que lo que debían hacer era poner un castigo en forma de multa para los padres que se rezagaban en la recogida de sus vástagos. El coste de la guardería era de 380 dólares mensuales y la multa la estipularon en 3 dólares. El resultado fue que los 3 dólares eran una compensación más que razonable por la vergüenza y el malestar moral: los retrasos se incrementaron.

El pasado 17 de junio se publicó en el BOE el Real Decreto que establecía las características que debían cumplir las cooperativas y demás figuras asociativas para alcanzar la calificación de Entidad Asociativa Prioritaria (EAP). Concretamente especificaba las cuantías mínimas de facturación necesarias para acogerse a esta figura. Para su fijación, dice el decreto que se han tenido en cuenta las opiniones de las comunidades autónomas y de las entidades asociativas del sector por lo que, a priori, no debería haber demasiada contestación al respecto.

Se han considerado, así mismo, reducciones en esos límites para el caso de cooperativas de primer grado. También se han establecido alivios en los porcentajes máximos permitidos en una única comunidad autónoma cuando la producción nacional del producto correspondiente se haya muy concentrada. Es decir, el Decreto contempla una amplia diversidad de características que dotan a la norma de una importante flexibilidad para recoger las diversas realidades.

Sin embargo, en las Jornadas a las que hemos asistido hasta la fecha sobre la integración cooperativa (uno de los más de moda del momento) nos hemos encontrado algunas opiniones en contra de la misma. A veces sonde tipo filosófico, pero también nos hemos topado con otras relacionadas con la dificultad de alcanzar los límites establecidos. Por ejemplo, para cítricos está en los 300 millones de euros, en 400 millones para hortalizas o en 500 para el aceite de oliva.

Alguna de las cooperativas más grandes de España ya cumple el criterio de la facturación, y algunas otras cumplen también los criterios territoriales. Pero se cuentan “con los dedos de una mano”. El objetivo declarado de la Ley es que la oferta primaria alcance volúmenes acordes con las actuales dimensiones de los agentes del mercado, no simplemente concentrar. En realidad, lograr este objetivo es la mejor manera de reequilibrar la cadena, ya que de esta forma se compensan las relaciones de poder entre los diversos eslabones de la misma. Si se hubieran establecido condiciones más laxas o sencillas se reduciría considerablemente el incentivo al crecimiento. Aunque lo cierto es que la propia situación del mercado ya debería ser suficiente incentivo para organizarse en unidades de comercialización mayores y más eficientes.

La mayor cooperativa valenciana, ANECOOP, facturó 593,4 millones de euros en 2013, aún lejos de los 750 millones que se exigen para las entidades multiproducto. Muchos piensan que la imposibilidad actual de esta entidad para adherirse al Registro Nacional de Entidades Asociativas Prioritarias es suficiente ejemplo de los exagerados  niveles de facturación establecidos. Sin embargo, en numerosas ocasiones hemos podido escuchar a directivos de esta y otras grandes cooperativas españolas afirmar que su dimensión actual sigue siendo insuficiente para actuar en los mercados globalizados que caracterizan nuestra realidad. Lo cierto es que Anecoop seguramente alcanzará ese volumen mínimo en no demasiado tiempo. Y lo hará por la confluencia de dos fuerzas coincidentes. Una es su propia inercia de crecimiento orgánico, aunque es posible que la situación en el mercado ruso y la actual coyuntura económica les impida hacerlo a la velocidad de las previsiones iniciales. Y la otra fuerza es el atractivo que para cooperativas de primer grado pueda tener asociarse con ella y disfrutar a través de la misma de las ventajas de entidad prioritaria.

Estratégicamente será mucho más interesante para una cooperativa, SAT o agrupación cualquiera una colaboración con una entidad que se encuentre cercana a la cifra mínima, que con otra de similar tamaño al suyo. Con la primera opción llevará mucho menos tiempo –al menos a priori, ya que también cuenta aquí lo adecuado de la gestión empresarial– lograr esa facturación requerida.

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David Uclés Aguilera

Economista funambulista entre ser y querer ser
Agroalimentos Everywhere
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