23 May 2016
ducles

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En los últimos días hemos venido asistiendo a un rosario de noticias sobre la oferta de compra de Monsanto por parte de Bayer (por ejemplo, aquí), a la sazón dos de los principales agentes en el mercado de las semillas y de los agroquímicos, respectivamente. Este movimiento, que desde el punto de vista empresarial tiene todo el sentido del mundo (la empresa fusionada se convertiría en la segunda mayor corporación de los inputs agrarios por detrás de BASF), daría lugar a un megagigante con presencia en los principales ámbitos de los insumos agrarios, excepción hecha de la maquinaria.

Aunque es posible que la fuente esté sesgada, un reciente informe del Grupo ETC (aquí en español) señalaba los niveles de concentración de diversos subsectores de inputs. Teniendo en cuenta los tres primeros productores de cada mercado, las tasas de concentración de los mismos eran:

  • Semillas: 55 %.
  • Agroquímicos: 51 %.
  • Maquinaria y equipo agrícola: 49 %.
  • Fertilizantes: 21 %.

Gráfico concentración

Según ese mismo informe, Monsanto obstenta ya el 26 % del mercado de semillas, al que habría que sumarle el 3 % de Bayer. En plaguicidas, Bayer posee el 18 % y Monsanto el 8 %. La nueva empresa fortalecería el liderazgo de la estadounidense en las semillas y alcanzaría el de plaguicidas. Esta compra, por tanto, va a contribuir a aumentar la concentración de los mercados de productos agrarios. Unos mercados que en la mayor parte de sus componentes ya son en realidad oligopolios de alcance global.

Al margen de las consideraciones sobre el bienestar que se puedan hacer en relación a los mercados colusivos, y reconociendo que la dimensión puede tener repercusiones positivas sobre el I+D, lo cierto es que este tipo de operaciónes concentran en pocas manos cuestiones que tienen que ver, no ya con el nivel de eficiencia de las sociedades, sino con la propia capacidad de reproducción de las mismas, ya que indirectamente queda en manos de muy pocos el sistema de alimentación de la población, la base de la vida.

Por otro lado, aunque muy relacionado con lo anterior, resulta sorprendente que en países como España, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia se muestre especialmente sensible cuando los agricultores alcanzan acuerdos de precios mínimos y argumente la protección de los consumidores para desbaratarlos y sancionar a los firmantes, mientras que en lo que respecta a este tipo de operaciones no suele reaccionar con la misma contundencia.

Habrá que esperar a ver que dicen, primero, los accionistas de Monsanto y, después, los tribunales de la competencia de Europa y Estados Unidos. Yo, personalmente, apuesto a que señalarán los enormes beneficios que para la sociedad mundial tendrán las sinergias de ambas empresas...

Hagan sus apuestas...

12 Aug 2015
ducles

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Ya que estamos en verano, les propongo un pequeño ejercicio de agudeza visual. Sin mirar la leyenda, que es dónde está la solución, ¿podrían decirme cuál de las líneas de este gráfico es la de los precios de la leche cruda en Dinamarca?

precios leche

Fuente: Obrservatorio Europeo del Mercado Lácteo

Imagino que casi todos ustedes habrán acertado. Pero el pasatiempo no acaba aquí, ¿cómo es posible que en un país en el que debe ser mucho más barato producir leche los precios de la misma sean sistemáticamente superiores a los españoles?

Esta pregunta no tiene una respuesta tan sencilla. Puede estar relacionado con la estructura interna de los mercados y sus diferentes grados de apertura, aunque con ambos países dentro de la UE esto no debería pasar. No obstante, intuyo que una de las razones más poderosas es precisamente de mercado y de organización del mismo. El peso del cooperativismo lechero danés es muy superior al español. De hecho, fijénse en este otro gráfico y piensen en ello mientras se toman un mojito, o un batido fresco, a la sombra de un chiringuito...

cuotas coop

Fuente: Tomado de Gabriel Trenzado (2013)

11 Feb 2013
ducles

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Ya he comentado en otras ocasiones la importancia de alcanzar una dimensión mínima con respecto a las empresas de comercialización de frutas y hortalizas, de forma que estén capacitadas para hacer frente a las presiones y, lo que es más relevante, a las demandas de la Gran Distribución.

Pues bien, una reciente encuesta llevada a cabo por un equipo de la Universidad de Almería (y que en breve estará disponible) entre empresas comercializadoras de esta provincia, viene a aportar más evidencias sobre esta cuestión. Uno de los resultados que más me ha llamado la atención es que las empresas más grandes afirman que su planificación toma como referencia las demandas de los minoristas. Por el contrario, las empresas más pequeñas tienen a tomar como referencia de partida las producciones de sus proveedores (los agricultores).

Bien saben los que me han leído alguna vez la importancia que este “juntanúmeros” le da a la profesión de agricultor (siendo la poca relevan relevancia social de la misma una de las posibles causas de la relativa debilidad en la que se encuentran en este momento). Sin embargo, también creo que la única agricultura posible es la que tiene en cuenta lo que quieren los consumidores, por encima de las preferencias de los propios agricultores. Aunque pueda suceder que el mix propuesto por ellos sea de más calidad objetiva. El consumidor, si no está informado previamente, tendrá unos valores que posiblemente no serán coincidentes con las de los productores (y es según éstos como toma sus decisiones de compra). En este sentido, es mucho más probable que sobreviva una empresa que objetiva su programación pensando en el mercado (la demanda) que otra que lo haga pensando en los agricultores (la oferta).

Hay otra cuestión en la que se diferencian las grandes de las pequeñas. Se trata del I+D+i. Aunque ni unas ni otras reconocen tener capacidades propias para llevarlo a cabo, de las respuestas se desprende que las grandes sí que llevan a cabo procesos de desarrollo, bien colaborando con otras empresas, bien buscando el apoyo de la universidad u otros centros de investigación.

Vemos, por tanto, que en los mercados cada vez más globalizados de nuestro presente, el tamaño importa. Y mucho. Como ya dejaran claro otras investigaciones, en el ámbito agroalimentario la dimensión en el primer tramo de la cadena de suministro es una cuestión clave. Por eso hay una fuerte correlación entre el grado de concentración de las ventas minoristas de alimentos y el tamaño medio de las cooperativas a lo largo y ancho de los estados europeos. No es casualidad, sino causalidad. Cuando en un mercado, una parte de los agentes logra una dimensión que le permite establecer de forma casi unilateral las condiciones del mismo, la ganancia de tamaño se convierte en una cuestión de supervivencia para los demás. Aunque, ojo, a estas alturas de la película, la ganancia de tamaño no lo es todo; además hay que ser eficiente e innovador (aunque eso siempre ha sido así).

 

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David Uclés Aguilera

Economista funambulista entre ser y querer ser
Agroalimentos Everywhere
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