21 Mar 2016
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Los economistas tendemos a olvidar la dimensión geográfica en nuestros análisis. Aunque en el caso de la economía agraria este olvido es mucho menos frecuente a causa de la propia naturaleza de la actividad agraria y el peso decisivo que las condiciones climáticas (vinculadas precisamente con la geografía) tiene sobre ella. No obstante, hay una cuestión que se nos pasa de largo normalmente, esta es la existencia de economías crecientes de escala.

Parece una obviedad, pero en la realidad son muy numerosos los casos de industrias o sectores en los que se dan este tipo de economías de escala. El adjetivo de crecientes implica que los aumentos de productividad son más intensos que los de la propia escala. Es decir, que si, por ejemplo, se dobla el uso de recursos, se puede obtener más del doble de producción final. Y, aunque en el caso de una empresa individual este extremo no se cumpla, sí que podría funcionar en el caso del sector en su totalidad o, y aquí está la gracia, en una concentración territorial de producción.

En este sentido, la moderna teoría del comercio internacional pone el énfasis en este tipo de ventajas competitivas, derivadas no ya de una ventaja comparativa absoluta o relativa, sino también del surgimiento de este tipo de economías cuando se concentra la producción en un determinado territorio. En cierta medida, es lo que pasa en España. La zona de producción de citricos del Levante primero cuenta con unas condiciones climatólogicas apropiadas, pero luego, el propio tamaño que alcanza la producción en la zona permite que se otengan beneficios añadidos del mismo, como ahorros derivados de la compra de suministros (cuya producción tenderá a concentrarse en su proximidad), o de la mejora de la logística al ampliarse las posibilidades respecto a la misma precisamente por la concentración productiva. Es este también el caso de los sistemas productivos locales vinculados a los invernaderos en el sureste español o a la producción de porcino en diversas zonas del país.

La existencia de estos rendimientos crecientes a escala en muchos sectores explica la tendencia a la concentración geográfica de los mismos y explica también el fortalecimiento de estos. Ahora bien, también es cierto que es cierto que estos rendimientos actúan de manera perenne y que, a partir de un determinado umbral, los rendimientos comienzan a ser decrecientes. También es posible que otros territorios puedan alcanzar situaciones similares y que, por tanto, puedan comenzar a ser competitivas también.

De todas formas, la próxima vez que usted contemple una acumulación de empresas agroalimentarias de un mismo sector en un área concreta, pregúntese si se debe solo a las características climatologicas o si esa acumulación ha logrado beneficiarse de rendimientos crecientes de escala. Porque, si estamos en el segundo caso, la capacidad competitiva del conjunto será mucho mayor de lo que podríamos pensar y su capacidad de supervivencia también...

17 Dec 2015
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Este artículo se ha elaborado para el Anuario de la Agricultura de La Voz de Almería y es una reflexión personal en torno al Análisis de la campaña hortofrutícola de Almería 2014-2015 de Cajamar Caja Rural.

Antes de que la economía fuera economía, antes de que Smith escribiera La riqueza de las naciones, o de que Marshall desligara la economía de la ética, el pensamiento económico se encontraba enmarañado en leyendas y textos de carácter moral o religioso; verbigracia, la Biblia. En el Génesis, además del mito semita de la creación, nos encontramos al patriarca José, en el destierro de los hebreos en Egipto. El entonces esclavo judío interpreta un sueño del faraón, que había visto subir por el río siete vacas “hermosas a la vista, y muy gordas”, y tras ellas otras siete “de feo aspecto y enjutas de carne” que terminaban devorando a las gordas.

Análisis campaña Cajamar

José, a la manera de un proto-Keynes interpretó que habría siete años de buenas cosechas, que vendrían seguidos de otros siete de sequía y que los años malos acabarían con la abundancia de Egipto. Así que le recomienda al todopoderoso gobernante que aproveche los años de abundancia y que almacene en los silos del faraón provisiones de grano suficientes para los años malos que vendrían después. Al margen de ser una medida de equilibrio de mercado ejecutada desde el sector público (salvando las muchas distancias), se trata de un consejo de prudencia que casi todo el mundo tenía en mente en los años de la España pobre y escasa y que poco a poco se fue olvidando a medida que nos hacíamos ricos.

El sector hortofrutícola almeriense lleva muchos años de récords casi consecutivos, en los que se baten cifras de superficie cultivada, toneladas producidas y exportadas y valor de la cosecha. Estos éxitos son el producto de la enorme competitividad acumulada por nuestra agricultura de invernadero durante el esfuerzo continuado de décadas. Y esta, a su vez, se origina en un conjunto de factores que van desde la rapidez y eficiencia en la introducción de novedades productivas en las explotaciones, o la flexibilidad del modelo para adaptarse rápidamente a los cambiantes requerimientos del mercado, a las ventajas asociadas a las economías de aglomeración. En los últimos años, además, al constituirse como uno de los pocos sectores económicos que funcionaban en la provincia, se ha convertido en el destino de muchas inversiones y de mucho capital humano de calidad.

Este impulso, obviamente, no tiene porqué desaparecer. Actualmente, el sector se encuentra en medio de un círculo virtuoso en el que los buenos resultados  atraen más inversiones y recursos para el mismo, lo cual contribuye a mejorar y reforzar la competitividad. Sin embargo, no es mala cosa tener en mente el sueño del faraón. Los buenos tiempos no son eternos y no podemos cometer la imprudencia de que un par de malos años nos encuentren sobrendeudados o demasiado apalancados.

La prudencia a veces se confunde con cobardía. No se trata de dejar de aprovechar oportunidades de mercado, por supuesto. Se trata de tener en cuenta la posibilidad de fallo, y plantearse alternativas de salida. En el fondo es desarrollar el pensamiento estratégico en las organizaciones comerciales de la agricultura y, sobre todo, en las propias explotaciones. Este es el eslabón más complicado, más que nada por el número de agricultores  que existen (entre once y trece mil) y la tendencia de muchos de ellos a considerarse agricultores y no empresarios, olvidando que lo que te hace empresario no es tu propia consideración, sino la capacidad de gestionar unos recursos escasos para producir unos bienes que se intercambiarán en los mercados.

 Así que, reinterpretando el sueño del faraón en clave del sector agrícola almeriense actual, tendríamos que pensar que no siempre vamos a conseguir batir récords, porque los impulsos tienen a ir perdiendo fuerza con el tiempo, porque los competidores no se estarán quietos y cualquier sistema productivo está condicionado por unas variables físicas sobre las que hay poco control (esto siempre es más que cierto en la agricultura). Estamos en medio de los años de bonanza, y como precavidos gobernantes de nuestra propia hacienda, deberíamos comenzar a ser prudentes. Desgraciadamente, ya no basta con guardar para las vacas flacas, ya que los tiempos y mercados actuales requieren una actualización constante tanto de los productos como de las capacidades productivas. Pero podemos considerar que ahora la prudencia es sinónima de asignar una probabilidad superior a cero a la opción menos favorable y que tengamos esta en cuenta a la hora de realizar nuestras inversiones y de planificar las campañas.

La campaña 2015-2016 está iniciándose con precios reducidos, con un adelanto masivo de las producciones por el retraso en la llegada del “general Invierno”. Queda aún margen de mejora de aquí a junio, pero para los agricultores que hayan tenido mala suerte con su elección de fecha de siembra y cultivo, pueden haber acortado su margen de supervivencia, convirtiéndose la segunda parte de la campaña en un cara o cruz extremadamente vital. Mucho más vital cuanto más agotada se encuentre su capacidad de endeudamiento.

Si los augurios sobre el cambio climático se siguen cumpliendo, los inviernos cálidos serán cada vez más frecuentes, con lo que nuestra precocidad puede convertirse en un arma de doble filo. Por tanto, la alternancia entre campañas buenas y malas seguirá siendo una de las características definitorias de esta actividad. Y, también por tanto, y volviendo a esa prudencia bien entendida, entre los objetivos del sector tendríamos que considerar la generación de mecanismos, tanto productivos, como financieros, para hacer frente a estas situaciones en el futuro. La madurez del sector, su capacidad innovadora, los mecanismos creados para la difusión del conocimiento, las organizaciones de comercialización y profesionales deberían ponerse en juego no solo para hacer frente a una nueva amenaza biológica o de mercado, deberían movilizarse también para organizar el futuro y evitar que las siete vacas flacas (que en algún momento llegarán) pongan en peligro todo lo que se ha construido en estos más de 50 años de revolución transparente en Almería.

19 Oct 2015
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En los últimos días un compañero de Cataluña me pedía ayuda sobre unas reflexiones de la Plataforma Agroforum. Para ello me enviaba un documento muy completo en el que se tratan aspectos que a buen seguro van a influir sobre el desarrollo de la agricultura mundial en los próximos años. Aunque es posible que resulten algo deslabazadas, ya que son fruto de la urgencia en la que se desenvuelve el día a día, creo que las notas que le pasé al compañero pueden ser un buen punto de partida para un debate más profundo. Espero vuestros comentarios al respecto:

a) Los combustibles fósiles y otros recursos naturales

Desde hace unos años se ha producido un “enganche” entre los precios de los alimentos y los combustibles. Dicho enganche se debe a dos cuestiones principalmente: los inputs de la agricultura, cada vez más vinculados a materias primas petroleras; y los biocombustibles actuales, que en la mayoría de las ocasiones tienen doble uso (alimentación humana y energía). 

Por otro lado, parece cada vez más evidente que hemos traspasado ya el pico del petróleo y que el evento fracking está desmoronándose (harora dicen que había mucho de burbuja financiera detrás del fenómeno). 

El escenario a medio y largo plazo es, pues, de un flujo petrolero menguante, un aumento del precio en el horizonte mediano y la necesidad de introducir tecnologías productivas que dependan lo menos posible de él.

fracking

¿El final de la era fracking?

b) El desafío alimentario 

En este apartado, casi nada que añadir. Tal vez mencionar que el cambio climático va a tener mucho que decir en este aspecto y que las estrategias de mitigación y adaptación que se sigan van a repercutir incluso en las demandas de los consumidores.  A corto plazo, el cambio en la alimentación de los emergentes podría beneficiarnos, ya que están adoptando básicamente el paquete alimentario occidental, pero a largo plazo hay que jugar con otras variables, como el propio cambio climático.

Hay una tendencia creciente en la demanda de los países occidentales, en las que la alimentación como fuente de salud tiene mucha importancia: a medio plazo la relación alimento-salud va a intensificarse (importancia de los estudios que demuestren o busquen correlatos entre alimentos y procesos biológicos en los humanos, creciente aociación de alimento con medicamento). 

Atención también a la emergente corriente de la economía compartida, que podría suponer un reforzamiento de los canales cortos de distribución. (La importancia creciente de los consumidores de auto organizarse haciendo uso de las TIC).

c) El cambio climático

Dentro de las estrategias adaptativas tal vez sea relevante el estudio de nuevas especies productivas mejor adaptadas a las nuevas condiciones o, incluso, el desarrollo de variedades vegetales y animales con mejores características para soportar los cambios (plantas que aguantes mejor el estrés hídrico, animales que aprovechen mejor el alimento, etc.).

En este sentido, y desde el punto de vista social, también será necesario organizar estrategias que permitan a las poblaciones una mejor adaptación, estrategias que pueden implicar desde ayudas para la adaptación a las repercusiones del cambio climático hasta el reasentamiento de poblaciones en los casos más extremos.

d) La desigualdad

Aquí podemos tirar de Piketty y de su constatación de que a largo plazo el capitalismo tiende a crear desigualdades de renta extremas. Si estuviera en lo cierto -y yo creo que lo está-, el problema sería tremendo, ya que implica la modificación de todo el entramado socio económico sobre el que estamos viviendo. Lo cierto es que el resto de factores sobre los que se habla en el documento van a presionar al sistema de manera importante en los próximos años, provocando con casi total seguridad una mutación del mismo. El problema es la elevada incertidumbre que se va a crear y las tensiones geopolíticas a las que tendremos que enfrentarnos (a las que de hecho ya nos estamos enfrentando, más sobre esto aquí y aquí). La suma de incertidumbre e inestabilidad puede ser terreno de labor abonadopara que enraícen los populismos de todo signo y pelaje, por lo que en última instancia también estaría en peligro la propia supervivencia de la democracia.

Ojo, un reflejo de los problemas geopolíticos son las oleadas de migrantes y refugiados. Las sociedades opulentas y envejecidas europeas, a las que les vendría bien un impulso demográfico en los estratos inferiores de las pirámides de población, están respondiendo con miedo y con preferencia por partidos de corte nacionalista y populista. La solidaridad, que es una parte fundamental de la solución, no solo no está ganando la partida, sino que se encuentra cada vez más en retroceso en unas sociedades prácticamente autistas que no ven más allá de sus propios miedos.

Estas tensiones, por otra parte, son un elemento que puede poner piedras en el camino de la globalización. No olvidemos que el mundo ya ha vivido un proceso globalilzador entre finales del s. XIX y principios del XX que generó tales tensiones que tuvimos que vivir dos guerras mundiales para aliviarlas…

 

25 May 2015
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En este blog hemos comentado en otras ocasiones el buen comportamiento que ha tenido el agroalimentario español durante la crisis. Hemos hablado de las exportaciones, del acceso al crédito y de la innovación y el conocimiento. Todo ello no es más que el reflejo de una mejora de la competitividad. Y la competitividad, tarde o temprano, pasa por la productividad, o por una mejora en la captación de valor añadido. Hoy vamos a ahondar un poco en el comportamiento de esta variable usando para ello los datos de la Contabilidad Nacional que elabora el INE.

Como todo el mundo sabe, no es precisamente este un sector que se caracterice por una elevada productividad (Gráfico 1). Tanto la del primario, como la de la industria de los alimentos, la bebida y el tabaco, es muy inferior a la del conjunto de la economía.

Productividad

Gráfico 1.

Fuente: Contabilidad Nacional de España, INE

 

Además, si ponemos en perspectiva temporal los datos, nos damos cuenta de la menor capacidad tradicional de las dos componentes agroalimentarias para mejorar su productividad (Gráfico 2), siendo ampliamente superada por el conjunto de la economía en el que la presencia de los servicios es mayoritaria. Sin embargo, en este mismo gráfico ya se vislumbra que, mientras que la pendiente de las líneas de la industria y el primario siguen manteniendo una pendiente elevada, la del conjunto de la economía se ve terriblemente afectada por la crisis y retrocede.

Productividad indice 1997-2013

Gráfico 2.

Fuente: Contabilidad Nacional de España, INE


Obviamente, este comportamiento distinto provoca que las diferencias se estrechen. Pero, si enfocamos a los datos de la crisis (tomando 2007 como año base), vemos que el diagnóstico aparece ya meridianamente claro (Gráfico 3). Tras el bache de 2009, la productividad en los dos sectores del agroalimentario ha aumentado de forma importante, en torno a un 25 % en ambas ramas. Por lo tanto, ya tenemos una evidencia sólida. El comportamiento de la productividad en las ramas agroalimentarias ha sido mucho más favorable durante los años de crisis que en el conjunto de la economía, por lo que su ganancia de peso y de importancia en la economía española ha sido fruto de un comportamiento continuado, menos intenso que en el conjunto de la economía, pero mucho más estable.

Productividad indice 2007-2013

Gráfico 3.

Fuente: Contabilidad Nacional de España, INE 

 

 

25 Mar 2015
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Economía del vinoComo parte de mi labor profesional se cuenta el trabajo de repasar la producción editorial de Cajamar Caja Rural antes de darla a imprenta. Esto me obliga a leer cientos de páginas de temas que no siempre son los que más me interesan o me gustan. En el caso del libro que voy a referenciar, tengo que reconocer que me acerqué a su lectura con cierto temor, sus 700 páginas son bastante disuasorias. Mi idea inicial era realizar una lectura diagonal, buscando básicamente desajustes en el estilo y poco más. Sin embargo, en cuanto terminé la lectura del primer apartado del libro supe que mi plan no sería posible. Terminé emborrachándome con la obra completa y disfruté enormemente durante el proceso: aprendí mucho y muy variado.

Debo agradecer este viaje a la visión de los dos coordinadores de la obra, Raúl Compés y Juan Sebastián Castillo, que han sabido ordenar una larga colección de temas de enorme interés, tanto para el que no conoce el tema como, creo, para el profesional del sector. Se tratan una enorme cantidad de temas y aspectos del mismo, se habla de producto, de estrategia, de denominaciones de origen, de mercados, de comunicación, de nuevos países productores, de historia. Una estimable colección de ingredientes elaborados por una treintena de expertos que han dado como resultado un gran reserva que desde su lanzamiento en diciembre de 2014 acumula dos ediciones en papel y casi 1.000 descargas a través de Internet.

Aunque yo recomendaría la lectura completa del documento, los lectores impacientes o los que no disponen de tiempo o del interés por la amplitud de temas pueden dirigirse en primer lugar al epílogo, donde Rafael del Rey, director del Observatorio Español del Mercado del Vino), realiza un repaso general de los retos a los que se enfrenta el vino en España. El primero de esos retos sería recuperar parte del consumo perdido en el mercado nacional. Esta reducción del consumo no es exclusiva de España y se produce en los países productores tradicionales, aunque dentro de nuestras fronteras reviste mayor intensidad. Las causas son diversas, y van desde el cambio en los gustos de los consumidores hasta la legislación del tráfico, pasando obviamente por las consecuencias de la crisis económica. Afortunadamente para el sector, el consumo está creciendo en otros lugares del mundo, lo que implica que las exportaciones están siendo y serán una parte fundamental del negocio vitivinícola nacional. En este sentido, el conocimiento del consumidor (del nacional y del foráneo) se convierte en una variable fundamental para garantizar la rentabilidad y la viabilidad a largo plazo de las bodegas españolas. Los informes públicos de los que disponemos nos informan de algunas tendencias interesantes: la preferencia creciente por vinos más frescos, el conservadurismo del consumidor tradicional, la preocupación por los precios, nuevas fórmulas de comercialización…

Siguiendo con esta vía aparecería el reto de los nuevos mercados. Si ya resulta complicado tener éxito en el mercado nacional, caracterizado por una abundancia casi infinita de referencias; el acceso a nuevos mercados, en los que el consumo va en aumento y, por tanto, a los que acuden una gran cantidad de competidores del resto del mundo, se convierte en una misión cercana a lo imposible. Estos nuevos consumidores no tienen los prejuicios de los existentes en los mercados tradicionales y están mucho más abiertos a la innovación. España es uno de los principales exportadores de vino del mundo, aunque, por desgracia, nuestros precios medios están por debajo de los otros dos grandes productores tradicionales: Italia y Francia. En este frente el reto no es tanto vender más, como se señala en diversos capítulos del libro, sino hacerlo mejor, pasando de ser meros exportadores a estar internacionalizados. Y añadiendo más valor a nuestra producción.

Este es otro de los retos primordiales, el del valor. España es un gran vendedor de vinos mundial, pero somos incapaces de obtener por nuestros caldos el precio unitario que logran italianos o, sobre todo, franceses.  “España supone algo más del 9 % del total del comercio mundial de vino en valor y cerca del 20 % del total en volumen”, escribe del Rey en el epílogo, y la razón de la distancia entre estos dos porcentajes está en el peso diferencial que el vino a granel tiene para la cuenta exterior española. Debemos pues, intentar reducir el peso de esos graneles en nuestras exportaciones y aumentar progresivamente las de vinos envasados y espumosos que obtienen unos precios mayores.

Finalmente, el mundo del vino tiene por delante un reto común con el del conjunto de la economía española, el reto de la innovación. Aunque resulte paradójico que un sector tan vinculado con la tradición ­–no olvidemos que la tradición forma parte de la propia definición de muchos de nuestros vinos–, debemos reconocer que el momento actual está caracterizado por el cambio constante. El ritmo que nos han impuesto la tecnología y la inmediatez de la multiconexión implican que las modas sean cada vez más multitudinarias, pero también más efímeras. Y esto es un problema primordial para un sector en el que el periodo de producción de algunos de sus productos puede superar los 5 años. La buena noticia en este terreno es que los campos de actuación son numerosos y van desde el propio producto (las características organolépticas del vino) hasta la forma de comunicar, pasando por el envasado, el etiquetado, los canales de venta, la dosificación, la sostenibilidad, y un larguísimo etcétera.

A lo largo de las páginas del libro, una larga nómina de especialistas internacionales analiza una amplia variedad de temas que vienen a mejorar el conocimiento que sobre el mercado del vino se tiene en el mundo de la academia. Los dos coordinadores señalaron en la presentación del mismo la naturaleza única de este libro y se mostraron optimistas tanto por las vías de investigación que se abren después de cerrado este capítulo, así como por el futuro del vino español en el mundo.

Brindemos por ello… Con un buen vino español, por supuesto…

ENLACE AL LIBRO

13 Aug 2014
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Esta semana hemos conocido que la crisis de Ucrania, en la que se mezclan nacionalismo, energía, salidas estratégicas al mar e intereses enfrentados de las grandes potencias, va a tener un efecto colateral sobre las exportaciones europeas (y, por ende, españolas) de alimentos.

El MAGRAMA hizo una rápida valoración de lo que iba a suponer el cierre de este importante mercado para los agricultores españoles en 337 millones de euros. Y la Comisión rápidamente ha anunciado que habrá compensaciones para las producciones afectadas, que son muchas y que precisamente son de las más importantes para nuestro país.

Lo cierto es que Rusia ya ha utilizado las restricciones a la agricultura europea en otras ocasiones, como cuando restringieron las importaciones de frutas y hortalizas de toda la Unión ante el escándalo de la bacteria e-coli en Alemania. Obviamente, los rusos saben dónde pegar: energía y agricultura son dos puntos sensibles en la Unión. El primero por nuestra debilidad y el segundo por nuestra capacidad y la dependencia subsiguiente de las exportaciones para colocar nuestras producciones.

En lo que respecta a España, nuestros flujos comerciales hacia el gigante del Este no son especialmente importantes en el conjunto del sector (1,2 % del total exportado en 2013), aunque en los últimos años han ido creciendo en presencia, al tiempo que Rusia y otras economías emergentes se convertían en una interesante (y necesaria) opción para expandir la actividad de nuestro pujante sector agroalimentario.

En los próximos gráficos vamos a intentar visualizar dichos flujos, centrándonos en los productos agrarios y alimentarios (los primeros 24 capítulos del Taric). En 2013 enviamos a Rusia bienes de dicha naturaleza por un importe de 584,6 millones de euros. Obviamente, no todos los apartados tuvieron la misma importancia, ya que las frutas acapararon el 27,0 % del total, seguidas de las carnes (19,8 %), las conservas de verduras y zumos (15,2 %) y las hortalizas y legumbres frescas (12,3 %). En conjunto, estos subsectores supusieron 3/4 partes del total y también suponen la mayor parte de los productos prohibidos, lo que sin duda supondrá un fuerte impacto en la balanza comercial bilateral.

Aportación de los diferentes capítulos a las exportaciones de Agricultura y Alimentos de España e Rusia en 2013 (en %).

 G1Rusia

Fuente: DATACOMEX


Aunque, como ya se ha mencionado, el peso de Rusia en nuestro comercio exterior apenas llega al 1,2 %, lo cierto es que en el capítulo de los productos de la agricultura y los alimentos, dicho peso es más elevado, y no solo lo fue en 2013 (1,6 %), sino a lo largo de por lo menos la última década:

G2Rusia

Fuente: DATACOMEX


Obviamente, esto implica que el peso de la agricultura y la alimentación en las exportaciones al mercado ruso es mayor que el que tiene sobre el conjunto de las ventas al extranjero. Es más, dicho capítulo supone entre un 20 y un 30 % de las ventas a la potencia euroasiática según los años.

G3Rusia

Fuente: DATACOMEX


Por otro lado, estas exportaciones han mantenido una tendencia creciente hasta un máximo alcanzado en 2012, seguido de un descenso importante del 26,3 % en 2013 (en los primeros 5 meses de 2014 se mantenía la tenencia decreciente). Es decir, España estaba teniendo un problema en el mercado ruso antes de las sanciones, aunque cabe la duda de si ese problema estaba relacionado con una debilidad transitoria de la capacidad de compra eslava o con un problema de competitividad de nuestros productos.

G4Rusia

Fuente: DATACOMEX


A priori, estos descensos parecen correlacionarse de forma bastante fiel con la marcha del propio PIB ruso, por lo que podemos concluir que los grandes altibajos en las ventas han estado más relacionados con la coyuntura económica de Rusia que con variaciones en la competitividad de las ventas españolas de agricultura y alimentación, aunque la falta de datos al respecto de 2014 no permiten sacar conclusiones indubitativas.

G5Rusia

Fuente: DATACOMEX

Finalmente, hemos querido ver la distribución de las exportaciones de manera regionalizada. Como era de esperar se denota también una alta concentración de las ventas, siendo Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía, las que más aportan y las que, en consecuencia, más se verán afectadas.


G6Rusia

Fuente: DATACOMEX

Las sanciones rusas serán por un año, pero en ese tiempo sus distribuidoras tendrán que buscar suministradores sustitutivos, lo que implicará que en muchos casos haya que volver a empezar casi de cero cuando las sanciones se eliminen. Y toda empresa que lo ha intentado sabe lo difícil que resulta entrar en un mercado extranjero. Y esto sin considerar los efectos que sobre los precios que puedan tener las expectativas del resto de los agentes mundiales de un exceso de producción en nuestras explotaciones agrarias.

29 Jul 2014
ducles

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Hace unos días se publicaba el Índice Multinacional el Clima de Confianza de los Agricultores Europeos. Se trata del resultado de una encuesta típica de confianza económica en la que se convierten datos sobre estados de ánimo y expectativas en variables que pueden seguirse en el espacio y en el tiempo.

Este tipo de encuestas tiene la virtud de que refleja muy rápidamente los cambios de tendencia en los estados de opinión de los colectivos encuestados y "adelanta" el desempeño económico de los agentes. La idea es que el resultado de la economía depende de las decisiones de los agentes económicos y si estos creen que el futuro irá mal, actuarán en consecuencia. Pero si estiman que mejorará, comenzarán a tomar decisiones de caracter expansivo. La verdad es que hay una enorme tradición de este tipo de encuestas, aunque casi siempre vinculadas a la industria y, más recientemente, a los servicios. Y es cierto que suelen adelantar el PIB.

Confianza agricultores europeos

Sin embargo, y para mi sorpresa, resulta que los datos que aparecen en el informe (que cuenta con copia en español) no contemplan a España. Seguramente será porque nadie en nuestro país se ha arrogado la difícil misión de hacer la encuesta. Y es una pena, porque no sólo se trata de una buena herramienta de previsión, sino que también puede servir para medir el pulso de la opinión de los agricultores, lo cual es relevante para las administraciones pero también para las organizaciones agrarias.

Por otro lado, España es una de las principales potencias agrarias del continente, por lo que nuestra ausencia en la ecuesta le hace perder representatividad. Con todo, el resumen del indicador es que los agricultores europeos (al menos los de la parte encuestada) ven una mejoría en la situación económica de sus explotaciones, y según pasan los meses, parece que esa sensación aumenta.

29 Nov 2013
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Eso es lo que dicen casi todos los resúmenes. La campaña 2012/2013 marcó nuevos máximos en lo que se refiere a superficie, volumen de producción, valor y exportaciones. La coyuntura estuvo con el campo almeriense; tras un comienzo que parecía poco prometedor, a partir de noviembre las condiciones climáticas cambiaron en Europa y las producciones almerienses comenzaron un rally que se prolongó por lo crudo del clima en el continente y que nos ha llenado de satisfacción, puesto que ha supuesto un cambio en las expectativas de los agentes y un vergel de brotes verdes para la economía provincial.

Sin embargo, los dos años “buenos” consecutivos no nos pueden ocultar las debilidades de las que adolece nuestro sistema. La primera de ellas, la que más evidente resulta y a la que más espacio se le suele dedicar, es la falta de una dimensión adecuada para afrontar los mercados en condiciones de igualdad con nuestra demanda, que es fundamentalmente la Gran Distribución. El crecimiento es la vía de supervivencia que han seguido multitud de cooperativas europeas cuando en sus países comenzó a producirse la concentración de la demanda. En España esa situación todavía es relativamente reciente y relativamente pequeña. Sin embargo, la crisis y el aumento de la competencia en el sector de la distribución minorista va a repercutir, casi con toda seguridad, en un aumento de la presión aguas arriba de la cadena y en una mayor concentración del poder de mercado –en la medida en la que se vayan quedando por el camino nuevos competidores o se concentren los ya existentes–.

La cuestión de la dimensión, por otro lado, está fuertemente correlacionada con aspectos tales como la mejora de la financiación, la internacionalización (más allá de la mera exportación), el I+D, la selección y retención de personal especializado y, por supuesto, la obtención de economías de escala. En Almería se ha venido produciendo esta concentración de la oferta de forma muy lenta. Y lo ha hecho a través de dos mecanismos: la concentración de empresas comercializadoras, que es la vía más rápida; y la selección de los propios agricultores, que poco a poco están optando por llevar sus producciones a las organizaciones más grandes (y que les ofrecen más servicios). En este sentido se ha cambiado bastante desde aquel primer análisis de la concentración que realizó la extinta FIAPA en 1989, aunque posiblemente no se haya avanzado tanto como hubiera sido deseable, ya que en este tiempo, la situación por el lado de la demanda se ha transformado en España de forma radical.

La segunda debilidad, posiblemente la más preocupante a largo plazo, es la escasa incorporación de valor que aportamos a nuestras producciones. Es cierto que nuestro sistema está especializado en la producción y venta de producto en fresco de alto precio individual (derivado de la contraestacionalidad y de la elevada calidad del mismo). Sin embargo, estas condiciones son relativamente accesibles para competidores terceros que apetecen acceder al suculento mercado europeo (uno de los más protegidos del mundo y de los de mayor poder adquisitivo). Si Almería continúa haciendo lo mismo que hasta ahora, es sólo cuestión de tiempo que surja un productor eficiente que nos reste cuota de mercado. Nuevamente es interesante valorar lo que ha ocurrido en otros mercados agroalimentarios que van adelantados sobre nosotros. Las comercializadoras han entrado en la producción de bienes de elevado valor añadido (a través del I+D y de la industrialización). Por supuesto no han dejado de obtener sus producciones tradicionales, pero las han complementado con otras, tales como aromas, componentes alimenticios básicos, compuestos para la farmacopea, etc. En nuestro caso, la IV y V gama parecen los primeros pasos más evidentes, aunque asumirlos supone la adquisición de una nueva batería de conocimientos y de inversiones que no todas las empresas están hoy en condiciones de asumir.

Finalmente, que no por último, nuestras producciones adolecen de demasiada uniformidad. Posiblemente esté relacionado con la dimensión y con la estructura actual de los mercados, pero muy pocas de nuestras producciones llegan al consumidor con una marca reconocible por éste. El frente del marketing, que no sólo es marca, no lo hemos desarrollado adecuadamente, al menos hasta el momento. Llamar la atención del consumidor, convencerle de que nuestro producto es mejor (y objetivamente suele serlo) y posicionarnos en su mente para que primero busque nuestra marca es uno de los retos más apasionantes a los que se enfrenta nuestro sector. Por supuesto, esto implica también la posibilidad de segmentar la demanda, por ejemplo, diversificando las presentaciones en función del público final: niños, adultos que almuerzan en el trabajo, hospitales y residencias asistidas, etc. Y no se trata de un imposible, en nuestro campo ya hay empresas que están realizando experiencias muy prometedoras en este campo. Posiblemente en este terreno la inversión más importante a realizar sea la de la imaginación.

Como hemos comentado, estas tres debilidades no son las únicas, aunque posiblemente si sean las principales. Obviamente, Almería y España cuentan también con evidentes fortalezas, las cuales le han llevado a convertirse en “la despensa de Europa”. Pero el futuro ni replica automáticamente al presente, ni está escrito en las estrellas, sino que depende de nuestra visión, de las acciones que llevemos a cabo en el presente y de cuestiones que, lamentablemente, escaparán a nuestro control. La incertidumbre es parte de la materia prima con la que se construirá ese futuro; no dejemos que la complacencia de los éxitos pasados nos retrase, o que el miedo a lo desconocido nos paralice, y sigamos avanzando (acelerando) por la vía de la superación de nuestras limitaciones. Sólo así podremos seguir hablando de campañas récord por muchos más años.

19 Sep 2013
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ibro

Intervención preparada para la presentación del libro (puede descargarse AQUÍ)

Dicen que ésta ha sido la madre de todas las crisis financieras. En España, además, se ha juntado con la explosión de nuestra burbuja inmobiliaria, lo que ha producido un efecto amplificador cuyos resultados se han dejado sentir a lo largo y ancho de nuestra sociedad, con un repunte acelerado de la tasa de paro.

Sin embargo, también ha sucedido algo muy llamativo. Una de las economías con mayor déficit comercial del mundo, junto con la estadounidense, se ha ajustado en tiempo récord hasta el punto de haberse (habernos) convertido desde hace unos meses en superavitarios. Es decir, hoy España exporta más de lo que compra al extranjero.

Ya sé que se puede aducir que el gran parón del consumo interno tiene que ver con ello. Y es cierto, las familias españolas han dejado de comprar como lo hacían, con una clara estrategia de desendeudamiento y de ahorro por razones de previsión. Pero esto no es suficiente explicación. España es uno de los países que menos cuota de mercado externo ha perdido desde la entrada de China en los mercados internacionales. Y, lo que es más importante, el número de empresas exportadoras ha recibido un importante impulso a lo largo de los años de crisis. Empresas que no han ido a mercados vacíos de competidores, sino que han tenido que desplazar a otros que satisfacían esas necesidades. Además, el grado de sofisticación de nuestros productos ha aumentado también, lo que significa una mayor capacidad de aportar valor. En este sentido, la estrategia seguida por las distintas DO y bodegas de la región es un ejemplo. La región, y especialmente algunas Denominaciones, han optado por la diferenciación en calidad de sus caldos.

El resultado, es que a lo largo de estos años de crisis, los únicos vinos castellano leoneses que han mejorado su precio de venta a nivel internacional (a pesar de la crisis mundial, a pesar de la competencia creciente) han sido los vinos de DOP y los de IGP. Los primeros han aumentado su precio por litro en un 3,5%, mientras que los vinos sin denominación de calidad cayeron  un 14,3%.

 Grafico precios vino exportado

La lección es clara, la internacionalización es una salida, a veces la única salida, pero debe basarse en una oferta de calidad diferenciada, ya que en mercado de las commodities se ve fuertemente afectado por los vaivenes de la situación económica y mantienen una tendencia a la baja de sus precios.

La búsqueda del valor es la vía para la rentabilidad y para la permanencia a largo plazo en los mercados.

30 May 2013
ducles

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Informe de Cajamar

Cajamar ha publicado hace pocos días un nuevo estudio de su colección Informes y Monografías, dedicado en esta ocasión a realizar un balance del sector agroalimentario durante 2012. Por supuesto, dicho libro está a la disposición de quién lo desee o tenga curiosidad a través de su web.

En dicho trabajo se hace un repaso de las principales cifras de la agricultura, de la ganadería y de la industria de la alimentación y bebidas, intentando poner en conexión estos números con los comportamientos de precios, costes y empleo, y enmarcando el conjunto en el entorno económico internacional y nacional en el que se desarrolló el ejercicio. Son apenas 50 páginas, plagadas de gráficos y tablas que, la mayor parte de las veces hablan por sí mismos. Además, se incluye un primer capítulo a modo de informe ejecutivo en el que el lector podrá hacerse una idea muy aproximada de lo sucedido durante el ejercicio de 2012  en los distintos subsectores.

Es la voluntad del Servicio de Estudios Agroalimentarios de Cajamar lanzar cada año este resumen en el primer cuatrimestre del ejercicio y, en próximas ediciones, se irán refinando tanto el esquema general de la obra, como las fuentes estadísticas del mismo, con la intención de que se convierta en una herramienta básica de trabajo para el sector.

En los comentarios podéis ir poniendo qué os parece, y qué debemos hacer pata mejorarlo. Desde ya, os damos (os doy) las gracias por vuestras aportaciones.

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David Uclés Aguilera

Economista funambulista entre ser y querer ser
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