21 Mar 2016
ducles

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Los economistas tendemos a olvidar la dimensión geográfica en nuestros análisis. Aunque en el caso de la economía agraria este olvido es mucho menos frecuente a causa de la propia naturaleza de la actividad agraria y el peso decisivo que las condiciones climáticas (vinculadas precisamente con la geografía) tiene sobre ella. No obstante, hay una cuestión que se nos pasa de largo normalmente, esta es la existencia de economías crecientes de escala.

Parece una obviedad, pero en la realidad son muy numerosos los casos de industrias o sectores en los que se dan este tipo de economías de escala. El adjetivo de crecientes implica que los aumentos de productividad son más intensos que los de la propia escala. Es decir, que si, por ejemplo, se dobla el uso de recursos, se puede obtener más del doble de producción final. Y, aunque en el caso de una empresa individual este extremo no se cumpla, sí que podría funcionar en el caso del sector en su totalidad o, y aquí está la gracia, en una concentración territorial de producción.

En este sentido, la moderna teoría del comercio internacional pone el énfasis en este tipo de ventajas competitivas, derivadas no ya de una ventaja comparativa absoluta o relativa, sino también del surgimiento de este tipo de economías cuando se concentra la producción en un determinado territorio. En cierta medida, es lo que pasa en España. La zona de producción de citricos del Levante primero cuenta con unas condiciones climatólogicas apropiadas, pero luego, el propio tamaño que alcanza la producción en la zona permite que se otengan beneficios añadidos del mismo, como ahorros derivados de la compra de suministros (cuya producción tenderá a concentrarse en su proximidad), o de la mejora de la logística al ampliarse las posibilidades respecto a la misma precisamente por la concentración productiva. Es este también el caso de los sistemas productivos locales vinculados a los invernaderos en el sureste español o a la producción de porcino en diversas zonas del país.

La existencia de estos rendimientos crecientes a escala en muchos sectores explica la tendencia a la concentración geográfica de los mismos y explica también el fortalecimiento de estos. Ahora bien, también es cierto que es cierto que estos rendimientos actúan de manera perenne y que, a partir de un determinado umbral, los rendimientos comienzan a ser decrecientes. También es posible que otros territorios puedan alcanzar situaciones similares y que, por tanto, puedan comenzar a ser competitivas también.

De todas formas, la próxima vez que usted contemple una acumulación de empresas agroalimentarias de un mismo sector en un área concreta, pregúntese si se debe solo a las características climatologicas o si esa acumulación ha logrado beneficiarse de rendimientos crecientes de escala. Porque, si estamos en el segundo caso, la capacidad competitiva del conjunto será mucho mayor de lo que podríamos pensar y su capacidad de supervivencia también...

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David Uclés Aguilera

Economista funambulista entre ser y querer ser
Agroalimentos Everywhere
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